RSS

Mind mapping y su uso: una descripción de cómo se usan varias herramientas online (desde G+)

attached image

Mind Maps: an academic study -enlazado en .pdf vía Tackk- es un artículo bastante más descriptivo que analítico, pero revela tendencias generales.

para quien esté interesado en el tema y quiera tener una visión un poco más profunda, recomiendo “Modern Mind Mapping for Smarter Thinking ” de Tony Buzan et al. [http://goo.gl/4FVeAV].

 
Deja un comentario

Publicado por en 21/02/2015 en G+

 

Etiquetas:

True Detective y los hombres de familia (esbozo de artículo por-venir)

True_Detective_Serie_de_TV-799068355-large

la serie del año 2014, sin lugar a dudas fue True Detective. esa mezcla entre historia detectivesca y thriller de horror contiene tantas capas que es difícil que una persona no encuentre en ella algo -o varias cosas- de su agrado.

cada pocos años vemos levantar cortinas de humo digital después de que se descubra la mejor serie del siglo (de turno); sucedió con Breaking Bad, que estaba bien escrita y bien filmada pero a la que le faltaba ese “algo” extra que hizo grandes a otras producciones para la gran pequeña pantalla, como son las siempre citadas en estos casos The Sopranos o The Wire.

True Detective se merece un puesto en el olimpo televisivo, no porque nunca hayamos visto nada igual, sino porque en pocas ocasiones habíamos visto una narración de tanta calidad en ese formato.

está claro que en las últimas décadas se ha producido un cambio de dominante, desde la transmisión escrita de historias, pasando por un breve interregno radiofónico, a las imágenes en movimiento con audio, es decir, las novelas han pedido importancia a favor del discurso audiovisual y la televisión. una consecuencia de este cambio es que las demostraciones de talento creativo se producen, cada vez más, en este medio y a través de ese canal. esto no quiere decir que la literatura desaparezca sino que no goza del mismo tipo de misma popularidad que antes.

sea como fuese, Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga, guionista y director, respectivamente, de la primera temporada, han conseguido comunicar una historia inquietantemente interesante en la que lo mundano y lo divino (o ateísticamente sublime) se unen con una elegancia que merece reconocimiento.

en el centro de la historia narrada se encuentran los dos personajes centrales, el dúo malavenido de detectives Rust Cohle (interpretada magníficamente por Matthew McConaughey) y Marty Hart (a quien da vida Woody Harrelson), cuya relación adquiere con el paso del tiempo una importancia similar a la de la captura de un asesino en serie, macguffin de la historia.

[a partir de aquí hablaré de detalles de la serie. si aún no has visto la serie y crees que te interesaría hacerlo antes de saber detalles sobre la misma… por favor, hazlo]

casi cualquier revisión de la serie destacará el hecho de que Cohle es un auténtico detective, es decir un filósofo pesimista que sufre alucinaciones debido a su adicción a las drogas, mientras que Hart un adúltero sin remedio que hace gala de una doble moral despreciable. pero, en el fondo, ambos son solo dos ejemplos concretos de hombres fracasados, rotos, cada uno a su manera, porque no pueden cumplir satisfactoriamente con su papel ideal de hombres de familia.

la serie presenta un tema que está presente de manera constante en todos los episodios, y este es el de la fuerza de la familia como símbolo y objeto de deseo. como soñada fuente de estabilidad que nunca puede ser alcanzada en la realidad.

la idealización de la familia y las consecuencias de su pérdida son lo que parece haber arrastrado a Cohle a su pesimismo cósmico (que, por cierto, parece haber sido plagiado casi frase por frase del interesante, si bien conceptualmente asfixiante The Conspiracy against the Human Race, del filósofo norteamericano Thomas Ligotti). Hart, por su lado, pierde parte de la identidad que él presuponía propia y trataba de proyectar, cuando su mujer decide separarse de él y llevarse a sus hijas.

la imagen de la familia feliz aparece en esta serie como un sueño casi obtenible, pero nunca realmente disfrutado. el mito patriarcal de la familia como oasis de tranquilidad en el que el hombre se refugia de la brutalidad del mundo exterior, la mujer que no tiene otra función que la de complacer a su marido, las hijas que son la fuente de alegría del padre… todo estas ideas se deconstruyen haciendo evidentes las fracturas entre la realidad y la ficción, y poniendo en evidencia los centros de significado sobre los que están construídas.

Cohle, consciente de la influencia que la muerte de su hija ha tenido sobre su vida, asume que él es quien es porque, ante la ausencia de referentes humanos que lo controlen, no puede ser de otra manera. de ahí la adicción al peligro, a las drogas y al alcohol. de ahí su filosofía.

Hart mantiene, durante la mayor parte de la serie, una posición de difícil defensa, según la cual la familia es lo más importante para un hombre, pero este, a veces, debe cometer adulterio para desahogar fuera de casa las tensiones del trabajo sin perjudicar a las personas que más se quiere. solo cambia de parecer cuando el horror lo sobrepasa y se encuentra, de verdad, solo en la oscuridad… y pierde su máscara de hombre duro para recuperar un poco de su humanidad.

el último capítulo de la serie, como dicen en Jot Down, es un final feliz. nos presenta la reunión de las familias. Hart rompe a llorar ante la visita de sus hijas y su ex-mujer, y Cohle se reúne con su hija y su padre, en un encuentro redentor que lo llena de esperanza y disuelve, aparentemente, una gran parte de su negatividad en favor de un renovado optimismo.

 
Deja un comentario

Publicado por en 11/02/2015 en filosofía, televisión

 

Etiquetas: ,

el pequeño Nicolás, la identidad española y el esperpento

los horrores de la guerra Goya

quizás no nos demos cuenta de ello, pero estamos viviendo un momento de gran importancia histórica-sociológica; no porque estamos viendo el fin de la absurda idea de una robusta Unión Europa con mercados pero sin personas, ni porque asistamos con indiferencia puntuada de indignado terror a los primeros compases de la que, por desgracia, parece, será la primera guerra religiosa de guerrillas en territorio europeo en el siglo xxi (el término terrorismo ya no se puede aplicar a la situación actual). estamos en un momento de inflexión histórica porque vivimos la encarnación de la madrastra España, la de la triunfante historia oficial nunca verdaderamente desmentida, en el cuerpo vivo y palpitante de un jovenzuelo mofletudo y sonriente. El llamado “Pequeño Nicolás” representa el ethos de una gran parte de nuestro país. Él es el padre que nos enseña a hacer chanchullos para pagar menos, es el vendedor que nos ofrece no meter parte del pago en la factura, es, sobre todo, el político profesional que roba porque puede. desde lo más pequeño a lo más descaradamente indecente (tarjetas black, cajas B…).

El pequeño Nicolás es un símbolo tan fuerte de nuestra España, que todos hemos reconocido sin problemas sus mil caras: desde la versión pervertida del Lazarillo hasta la de ahijado de algún repeinado político del PP, pasando por la enormemente divertida mentira del agente secreto dejado a secar por sus superiores. el hecho de que -aún- no sepamos la verdad sobre quién ese ese personajillo, o que no nos interese de igual manera saberlo que vivir el espectáculo, refleja perfectamente nuestra propia ignorancia sobre quiénes somos nosotros mismos, como españolas y españoles. su falta de definición, que no va más allá de la versión de pandereta que dan los medios y de su propio juego de humo y espejos, junto a nuestra indecisa actitud frente a su existencia, que no es condena, resume a la perfección la irresoluta crisis de identidad que sufre este maravilloso país de tortilla de patata y paella.

no somos más que las historias incoherentes que nos contamos en cada uno de nuestros grupúsculos. no tenemos un mínimo denominador común en materia de ética civil, porque no somos una sociedad civil más en que papel. no podemos serlo porque la guerra civil nos rompió en dos y la dictadura franquista sepultó el concepto mismo de identidad individual, atentado contra nuestra humanidad que la Transición no supo o pudo reparar y que, después, ningún partido en el poder se atrevió a abordar. por eso no somos un pueblo, ni una unión de pueblos, ni una amalgama de culturas con historia compartida. somos solo un país de, normalmente, buenas gentes que sufren las consecuencias de unos problemas que no reconocen tener. poc@s tenemos conciencia cívica porque no sabemos para qué sirve.

no es que tod@s seamos Caines, sino que, la mayoría de nosotr@s, estamos tan acostumbrados a la posibilidad de ser Abeles que cada persona mira por sí misma. y por eso robamos los lápices del ikea, nos abalanzamos a los bufetes libres y somos consumidores de primera de circo y pan, de programas de cotilleos estupidizantes y telediarios de hora y media en los que el rigor informativo depende del partido que esté en la Moncloa o del magnate que pague las facturas.

no es que no tengamos principios, es que nos faltan puntos de comparación sensatos.

Francisco Nicolás Gómez Iglesias no es una anomalía del sistema, es tan solo un jugador demasiado avezado. un síntoma de la enfermedad que ente tod@s permitimos crecer. estos meses se escuchaban en los medios cosas del tipo “¡si es que solo un crío!”, pero muy pocas críticas al sistema político y a la sociedad (nosotr@s) que ha permitido que semejante esperpento tenga lugar.

 
Deja un comentario

Publicado por en 04/02/2015 en España

 

Etiquetas: ,

arte, egoísmo y crítica: todo el mundo es un artista. todos podemos hacer lo que nos propongamos

big-fish-3

a) todo el mundo es un Artista

 Apps como Instagram triunfan. cada nuevo teléfono móvil lleva incorporado mejores herramientas de edición fotográfico, o incluso de vídeo, con las que alterar y “perfeccionar” nuestra original y única (ejem) visión del mundo.

la cultura del compartir está aquí y forma ya parte de cómo entendemos la vida en el siglo xxi. compartir el coche o la casa, decía en otro post, pero también compartir nuestro mundo interior a una escala jamás vista con anterioridad.

todos somos artistas, aunque no tengamos demasiada práctica ni formación artística, nadie se interese por nosotros o quiere utilizar/remezclar/comprar nuestras obras, ni nos lo planteamos. la moneda de cambio preferida es la aceptación y el reconocimiento de nuestros pares, que, en muchos casos, no se nos muestran únicamente como fotografías de perfil retro-vintage-pixeladas cuyos equivalentes en carne no vamos a conocer nunca.

un “me gusta/i like/+1/<3/…” es un indicador de éxito y esto vale más que un puñado de euros… aunque el sueño de la profesionalidad está siempre ahí, al final del túnel.

¿cuántas nuevas “youtube stars” han aparecido en los últimos años? [miles]

¿cuántas de esas estrellas se pueden ganar el pan con el sudor de sus micros? [Justin Bieber]

vivimos un momento histórico en el que la producción artística es descomunal. nunca antes se habían tomado tantas fotos, nunca antes se habían cantado tantas canciones con el fin de compartirlas con el público, nunca tantas personas habían publicado tamaña cantidad de relatos o poemas… y todo ello de una tan generalizada mediocre calidad.

el artista Joachim Schmidt se dedicó hace unos años, a recopilar fotografías que la gente publica en internet y organizarlas según temática, publicando colecciones que ponen de manifiesto la poca originalidad de nuestro arte. en sus libros vemos cientos de tazas de café, miles de platos de comida, millones de monumentos idénticos con personas en muy parecidas poses.

nihil novum sub sole, está claro. pero todo lo que contribuya a que miremos el mundo con mejores ojos, busquemos belleza u originalidad en lo que nos rodea, y tratemos de elevar nuestra percepción de nosotr@s mism@s… todo eso me parece más que necesario. ése es mi punto.

b) todos podemos hacer lo que nos propongamos

una de las cosas que más me sorprende de vivir fuera de España -desde hace casi una década ya- es el optimismo vital y la seguridad en sí mismas que tienen, desde pequeñas, muchas personas con las que me he encontrado en EE.UU. y Alemania.

este nivel de autoconfianza -nacido del alto grado de individualismo que existe en estos países, comparado con el mínimo nivel de España, solo superado en Europa por Grecia y Portugal- hace que no se vean limitadas por estupideces tales como el “qué dirán” o al “parecer rar@”. y la ausencia de miedo a hacer cosas que sean diferentes hacen que se puedan expresar de manera creativa con mayor facilidad que en otros países.

obviamente, el reverso tenebroso de este aspecto positivo es que las personas individualistas caen con mayor facilidad en patrones de egoísmo, ya que el foco de su actividad se centra en el “yo” y no en el “nosotros”.

el tema del “ego-ismo” es, desde luego, muy importante al hablar de arte, puesto que la persona artista debe mirar en su interior para fraguar algo sólido y conseguir esa mezcla de todo lo leído/visto/escuchado/comido/pensado/soñado… que es la creación original.

el arte debe tener, pienso yo, un elevado grado de ombliguismo en la fase de la creación y un altísimo grado de generosidad en la fase de la difusión y “consumición” final por parte de quienes experimentan la obra artística. esto no quiere decir que todo el mundo pueda crear por el mero hecho de ser egocéntrico. la auténtica creación artística no sale casi nunca del “genio” sino de la práctica, la revisión de lo que otras personas crean y, también, la formación.

mi punto aquí es que, ahora, más que nunca, podemos dar rienda suelta a todo lo que llevamos dentro y ofrecerlo a quien quiera escucharnos/leernos/mirarnos/… pero esto no quiere decir que todos lo podamos hacer bien.

c) motivo de este post / conclusión del mismo

quizá habría que preguntarse si la calidad ha dejado de utilizar una escala dogmáticamente compartida.Quizá el “hacer” sea ahora suficientemente importante y el canon/lo correcto están en vías de extinción. con todo lo bueno y malo que ello conlleva.

… o si, por el contrario no deberíamos volver a un crítica que hiciera uso de un subjetivismo estratégicamente tradicionalista, con reglas críticas más o menos estables que utilizar como herramientas mientras conserven su función, sin caer en los dogmatismos del pasado ni olvidar el valor e la fluidez ocasional. el objetivo final sería hablar sin remordimientos  o miedo a no parecer cool, del buen arte, la buena literatura…

[foto]

 
 

Etiquetas: , , ,

el individuo. los valores. el amor

nachovega-subcosciente

 

ideas obvias sobre el individuo:

  • no somos solo individuos, pertenecemos a esquemas complejos, sin los cuales no tenemos casi importancia más allá de los límites de nuestro propio cerebro. somos nuestras parejas, nuestras familias, nuestros amigos, nuestro entorno social y político. esto nos predispone y afecta, pero no condiciona… aunque el grado de libertad que tenemos no es demasiado elevado. en la mayor parte de los casos, la manzana no cae muy lejos del árbol.

  • nuestras vidas tienen sentido como historias que continúan siendo contadas/recordadas por alguien, cuando no es así, cuando nadie piensa en nosotros, morimos como seres humanos y pasamos a ser solo biología.

  • lo que importa en una vida humana es la felicidad. principalmente la propia felicidad conseguida, pero también el agregado final distribuido entre las personas circundantes.

ideas obvias sobre los valores:

  • los valores, los principios y demás son una forma de decir “las normas que me autoimpongo, con mayor o menor influencia externa, y en las que creo para guiar mi vida”.

  • es difícil conocer los propios valores que uno tiene a no ser que se haga un examen honesto de las causas de nuestras acciones diarias, y de cómo nos hacen sentir las consecuencias de las mismas.

  • es muy difícil cambiar de valores. a menudo confundimos cambiar los gestos superficiales con cambiar de valores, cuando en realidad tratamos los síntomas sin prestar atención a la enfermedad en sí.

ideas obvias sobre el amor:

  • significa diversas cosas para diversas personas.

  • está fuertemente relacionado con lo irracional y, bien lo entendamos como herramienta evolutiva o como constructo cultual, es una de las fuerzas más presentes en nuestra sociedad occidental.

  • la naturaleza improvisativa de este fenómeno choca con la sobreabundancia de materiales de referencia no cualificado -véanse las listas de canciones o películas más populares- crea la falsa ilusión de que las personas pueden añadir este conocimiento al de sus propias experiencias para “amar mejor”, y esto aumenta la confusión. el comienzo de cada nuevo amor es diferente. la rutina de cada amor es diferente. el final…

 
1 comentario

Publicado por en 25/09/2014 en ego

 

Uber y Airbnb, intermediarios en decadencia y las auténticas redes sociales

Uber, Airbnb, puntos en el mapa al futuro

Uber, Airbnb, puntos en el mapa al futuro

Llevamos unos 20 años hablando de “nuevas tecnologías”, pero hasta hace poco los cambios introducidos por ese conglomerando abstracto de internet, telefonía móvil, herramientas GPS… no había causado demasiados problemas.

Ahora, cada vez más, las ventajas de la Red se hacen evidentes en la calle, y no solo en estructuras un poco más opacas como la economía o las comunicaciones. Ahora resulta que el calificativo “social” quiere decir realmente algo y está cambiando la forma en que vivimos, acabando, de paso, con otras formas de hacer las cosas.

Un ejemplo de este proceso de cambio, y los roces que origina este cambio de paradigma, es Uber, la compañía que pon en contacto a personas que van en coche a alguna parte de la ciudad, con otras que quieren ir a la misma parte. La persona que conduce se lleva algo de dinero (en Barcelona un trayecto de 20 minutos y 5 KM cuesta 10€). Obviamente esto es más barato que coger un taxi. Y el gremio de taxistas se queja, porque ven en esto competencia desleal e ilegal. Y, según la legislación vigente, tienen toda la razón.

Otro ejemplo que se cita mucho al hablar de Uber y la polémica suscitada es Blablacar, que sigue un esquema similar, pero aplicado al desplazamiento entre ciudades y quienes conducen no ganan dinero con ello (en teoría, al menos) sino que cubren los gastos de la gasolina… algo que la empresa se toma bastante en serio, poniendo límites a los pecios aplicados. En Alemania, onde vivo, existen varias empresas similares, y tengo que decir que las utilizo con cierta frecuencia desde hace seis años, sin haber tenido ni un solo problema.

Pasa lo mismo con Airbnb, la web que nos permite alquilar un apartamento privado o una habitación en un piso… tratando directamente con los propietarios. Hay multitud de opciones con diferentes precios para pasar un par de noches, una semana o un mes en diferentes ciudades de todo el mundo.

Y todos estos ejemplos pueden sonar un poco más extraños pero a poca gente le suena raro ya eso de comprar y vender cosas por internet, sea Amazon, ebay, o cualquier otro mercado en que vendedores y compradores se conocen solo a través de una interfaz web.

La primera empresa, además de causar la ira de los taxistas (comprensible pero de difícil solución) y salir inmediatamente foralecida de sus protestas, está sufriendo el acoso e diferentes países dentro de la UE (en EEUU funciona perfectamente desde hace años) la segunda se mantiene, de momento, fuera de peligro porque opera entre ciudades, pero las empresas de autobuses están mirando con recelo su crecimiento. Y la tercer está sufiendo las iras de las cadenas de hoteles de todos los países, porque cada vez más gente prefiere el trato personal a las tarjetas de puntos por huesped habitual.

Éstas son redes verdaderamente sociales, puesto que se forman a partir de grupos de personas que interactuán unas con otras y se apoyan para llevar a cabo unas determinadas tareas. Si yo quiero ir a algún sitio y alguien me lleva, a cambio de una contribución económica, tengo la seguridad de que la transacción queda registrada en la web y o puedo decidir si quiero o no viajar con esa persona. Si decido quedarme en un apartamento privado en Barcelona, puedo ver las fotos online, saber exactamente cuándo voy a pagar y ver las opiniones que otras personas tienen de la experiencia. Si algo va mal, la empresa se encarga de solucionarlo, para cualquiera de las partes implicadas.

La implementación de sistemas de recomendación fuertes permite que, quien no da un buen servicio, reciba inmediatamente críticas que sirven para alertar a futuras personas interesadas.
Esta forma de autorregulación y organización va en contra de una implicación estatal fuerte… y funciona, al menos a la escala en que ahora tiene lugar. Mi experiencia, como usuario de estos servicios ha sido siempre buena. Los fallos que se han podido producir son los mismos que al alquilar un coche o reservar una habitación de hotel por internet. Entiendo el problema que pude surgir si la gente no paga sus correspondientes impuestos por llevar a cabo actividades que implican el intercambio de dinero, pero estas actividades también generan riqueza y cumplen una misión de manera más satisfactoria que otras herramientas existentes. ¿Quién sale perdiendo aquí?

Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Agenda Digital, manifestó recientemente su indignación ante la decisión de Bruselas de prohibir el uso de Uber en dicha ciudad. Como explica la vicepresidenta, la prohibición no refleja un intento de conciliación sino una negación de la situación real y un intento infantil de poner puertas al campo, ya que es muy difícil implementar una medida así… a no ser que, dice Kroes, la policía de Bruselas se dedique a espiar los móviles de los ciudadanos.

¿Tememos que nos estafen y no tener ninguna defensa? ¿El desmoronamiento de nuestras sociedades?

… o, quizás, no somos nosotros quienes están creando todo este alboroto. Quizás estamos viendo una exageración de las maldades de este modelo de negocio/prestación de servicios propagada por empresas cuyos modelos de negocio (generalmente de intermediación entre dos partes que ya no les necesitan) están en vías de extinción.

 

[foto]
 
Deja un comentario

Publicado por en 11/06/2014 en 2.0, debate, España

 

Etiquetas: ,

El poder (O cómo entregamos el control de nuestras propias vidas)

En los últimos 5 años hemos descubierto varias cosas radicalmente importantes:

  • La economía está controlada por un par de algoritmos amorales y un puñado de especuladores inmorales.
  • La democracia indignada de plaza, con toda su hermosura de engrandecimiento civil, no es, lamentablemente, rival para la política tradicional, basada en las decisiones emocionales y sus tres pilares: la ignorancia, el miedo y la corrupción del sistema.
  • La utopía de las nuevas tecnologías es ya, de facto, una herramienta de control al servicio de la inteligencia norteamericana.

Y no hacemos nada al respecto.

Nuestras libertades son hoy mucho menores que hace 10 años. Nuestra visión del mundo es más cínica. Y, aunque algunas personas siguen intentando mejorar el mundo, la mayor parte de nosotr@s hemos adoptado la apatía como postura vital. Nos quejamos, si acaso, poniendo mensajes pesimistas en las redes sociales; escribimos, a veces, oscuros posts en nuestros blogs.

Y no sabemos qué hacer.
Y no sabemos hacía dónde empujar.
Y no sabemos dónde se nos quedó olvidado el poder que tod@s, una vez, recordamos haber tenido.

[foto]

 
Deja un comentario

Publicado por en 15/02/2014 en política, realidad

 
 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: