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mucha gente no tiene trabajo. mucha gente tiene miedo a perder el trabajo que tiene. mucha gente se cree esa gran mentira ampliamente televisada de que la crisis es culpa suya, por pedir el crédito para la casa, la nueva nevera, el nuevo coche.

esa crisis es horrible.

hoy, paseando por Oviedo y hablando con la gente me he encontrado con la otra crisis, la que no se pasará en tres años, la que dejará cicatrices aún más profundas: he hablado con gente joven que no sabe qué significa ser osado. que no concibe hablar en serio de algo tan básico como “el derecho a un trabajo digno”. que son suficientemente estúpidos para quedarse de brazos cruzados y esperar que alguien les solucione la vida (laboral, creativa…). que están desesperados y quieren hacer la maleta y marcharse a otro país sin tener ni idea de qué harán allí (Alemania es un favorito y me preguntan cómo hacerlo).

esa es la crisis que he visto hoy en las festivas calles de Oviedo. junto al dinero, les (¿nos?) han robado la capacidad de soñar.

no hay derecho.

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He escrito en varias ocasiones sobre Merlin Mann, que se hizo famoso entre la comunidad Geek con su Hipster PDA sus consejos para ser más productivo y sus intervenciones como participante en el podcast MacBreak Weekly. A mediados de la primera década del presente siglo, Mann subió al Olimpo de las referencias obligadas por arengar a las masas a la creación de cosas interesantes, por sugerir las mejores herramientas para hacerlo y por gritar a cualquiera que estuviera interesado en escuchar que, en realidad, para trabajar bien, solo hay que ponerse a trabajar, y hay que hacerlo en copiosas cantidades.

Después de publicar el post que escribí hace unas semanas sobre las “herramientas de productividad” me di cuenta de que el señor Mann había dejado de escribir en su famoso 43 Folders y que sus nuevos post aparecen en un Tumblr llamado Kung Fu Grippe en el que habla, principalmente, sobre cómics, música y cosas graciosas que encuentra por internet.

Increíble: quien pensábamos era el futuro gurú máximo de la productividad ahora se dedica a publicar capturas de pantalla de Iron Man, Spiderman y Hawkeye o a comentar la última canción de Adventure Time. Seguí indagando sobre sus presentes actividades y me encontré con los dos podcast en que ahora participa habitualmente:

  • Back To Work, en el que, semanalmente, habla con Dan Benjamin sobre cualquier cosa (principalmente cómics, su hija y la música), y, de vez en cuando, sobre lo difícil que es hacer cosas.
  • Roderick on the line, en el que habla con su amigo, el guitarrista John Roderick) sobre todo y nada, sobre la vida, sus aventuras y las lecciones que de ellas, quizá, podemos aprender, según el roquero. O no.

¿Qué tienen en común estos dos programas?
Su profunda originalidad y su estrambótica ejecución. Mann desarrolla con sus dos coanfitriones una serie de tics y afectaciones que convierten cada episodio en una sesión cómica no apta para todo el mundo (tiene un sentido del humor basado en la repetición y ruptura de la relación causa-efecto) que fluctúa entre lo muy intelectual y lo aparentemente infantil).

Cualquiera que hubiera escuchado a Mann por última vez hace tres años, como era mi caso, y se encuentre ahora con sus nuevas aventuras creativas pensaría que este buen hombre ha sufrido algún tipo de enfermedad mental que le ha hecho pasar de ser un ejemplo de eficacia a convertirse en un genio balbuceante. Y, aunque esto es principalmente falso, hay algo de tristemente cierto en ello… solo que a la inversa: Mann fue diagnosticado con trastorno con déficit de atención por hiperactividad y, en el proceso de escribir un libro que iba a ser un resumen de todos sus consejos para hacer más, ser mejor, usar las mejores herramientas creativas y organizativas mientras controlas tu email y no lo contrario, etc, etc… sufrió una revelación/crisis personal que lo llevó a poner en duda la validez final de todo lo que había hecho anteriormente (estos serían los balbuceos de genio) y, teniendo en mente a su hija pero recordando su relación con su difunto padre, decir que “my cranking has produced joyless and unemotional bullshit that couldn’t comfort, help, or please anyone”. Desde entonces, su prioridad sería ver crecer a su hija, pasar tiempo de calidad con la familia y hacer cosas auténticas que sirvieran para hacerlo feliz a él, a los suyos y a su público. De ahí el redescubrimiento de su perdida pasión por los cómics y su aceptación de lo aparentemente banal como fuente de felicidad. Pero esto no quiere decir que el señor Mann haya dejado de tener una mente inquisitiva o que no siga siendo profundamente perspicaz e inteligente, sino que ahora reconoce que lo importante es ponerse a trabajar y no qué tipo de libreta usas para escribir o que app usas para monitorizar tus palabras tecleadas por minuto y sincronizarlo con el intensidad de las luces en tu estudio. Por ejemplo.

Esta historia vital me sorprende porque, irónicamente, tiene algo de alegoría inspiradora: el supuesto gurú de la creatividad que hostiga a sus lectores a concentrarse pero tiene, en privado, terribles problemas para ponerse a trabajar. El autor que decide dejar de hacer aquello que su público le pide y su cartera le agradecería para entregarse a lo que le apasiona. El hijo que, para ser un buen padre tiene que reconciliarse con su niño interior…

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El otro día compartía en este blog mi fascinación con markdown como herramienta de escritura sencilla, rápida y “a prueba de futuro”. lo que no comenté en ése post es que la búsqueda de una forma de mejorar mi rutina de escritura -al fin y al cabo dedico una gran parte del día a escribir, bien sea textos académicos o escritura creativa- se acabó comiendo una gran parte de mi tiempo libre… y ahí está, naturalmente el problema.

Tenemos a nuestro alcance múltiples opciones para facilitar nuestros flujos de trabajo, y hay miles de expertos que nos pueden ayudar a ser mas efectivos, y luego tenemos internet, que está más que lleno de vídeos, tutoriales y recursos varios para convertirnos en ninjas de la efectividad creativa… así que al final nos perdemos en un mar de interesantes opciones, probamos mil editores de texto, leemos doscientas páginas de consejos y no escribimos nada.

En mi arrebato lector de los últimos días me volví a encontrar con uno de los gurús de este tema, el señor Merlin Mann, que algun@s conoceréis por su blog en el que abordaba el tema de cómo ordenar nuestras tareas pendientes para, muy en la línea del GTD, trabajar menos y hacer más –tema del que ya hablé tangencialmente en el pasado y al que ni me acerco porque sólo explicarlo sucintamente me llevaría por otros derroteros más complicados-. Mann repite constantemente, desde hace años, por lo que veo, que buscar ser más productivo no significa necesariamente serlo, y que a veces la propia búsqueda se convierte en un obstáculo más que en una ayuda:

No Tourists, Please

We hope very much that you find things here that will help you do and make the things that matter to you, but 43 Folders is no replacement for actual work. Please do not use 43 Folders as an excuse to procrastinate. That would be so ironically unwholesome as to stagger the mind. — Mann

… y aún así, muchas horas de trabajo potencial se pierden por el desagüe de las búsquedas encadenadas de información y el testeo de nuevas aplicaciones en el móvil para sincronizar nuestros textos -que no escribimos- a través de internet.

Supongo que perder el tiempo buscando formas de aprovecharlo mejor es algo así como un lifehack fail que nos permite aprender de nuestros errores, así que he decidido compartir aquí la síntesis final de lo que aprendí en esas incontables horas.

Tres reflexiones para mejorar nuestra rutina de escritura

  1. Una anotación casual no es un post, ni un relato, ni una tesis doctoral, y las herramientas adecuadas para escribir estos textos tampoco deberían ser las mismas.
  2. El mejor programa, en el 99% de los casos, es aquel que resulta casi invisible y nos facilita hacer lo que queremos hacer. Tan complicado cono necesitamos, pero no más.
  3. La sincronización y la accesibilidad a través de diferentes aplicaciones y dispositivos es importante, ¡pero los textos no se escriben solos!

     

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Llevo oyendo hablar de las maravillas de markdown desde hace años, y siempre en contextos similares a las que rodean a LaTeX.ambos son nombres que aparecen rodeados de un evidente aura de casi fanatismo. Hay quien moriría por markdown, hay quien odia markdown… y luego está la mayoría, que no tiene ni idea de qué es eso de markdown.

[puede que esto último sea una exageración o quizás una licencia poética, pero refleja con absoluta precisión subjetiva el estado de las cosas]

Todo el asunto nace de la necesidad de mejorar los editores de texto, en concreto los utilizados para crear contenidos dirigidos a la publicación en internet. El HTML es demasiado artificial y no se presta a la lectura habitualmente practicada por seres humanos. Los procesadores cono Word o Pages nos encierran en un ecosistema que ni es estandar ni quizá siga vivo en unos años (es decir, necesitas un programa específico para leer lo que creas).

Markdown busca ser la opción funcional y sencilla de usar que solucione todos estos problemas.

  1. Mientras HTML usa una sintaxis compleja, markdown usa signos de puntuación y grafías cotidianas (*+#!…) para dar formato a los textos.
  2. Un documento solo puede abrirse sin (errores/alteraciones) con el programa que lo creó, pero cualquiera puede leer el texto escrito de markdown… o, en el peor de los casos, encontrarse con un texto legible pero con unos pocos caracteres raros.
  3. En vez de hacer clic en un botón para resaltar texto en negrita o cursiva, basta con hacer uso de asteriscos… que luego se convertirán en el formato deseado. De esa manera, si queremos resaltar una palabra en negrita, solo tenemos que escribir **texto sin espacios tras/ante los asteriscos**. Si lo que queremos es que el texto aparezca en cursiva, escribiremos *texto sin espacios tras/ante los asteriscos*. Así de sencillo. También con las otras opciones de formato (encabezados, enumeraciones, enlaces…)

¿Parece totalmente ridículo/extraño/inútil?

Tengo que decir que al principio yo hubiera usado los tres calificativos anteriores sin ningún problema… un paseo por internet nos muestra el nivel de obsesión que existe con el tema, así que tenía muchas papeletas para ser una moda geek y nada más, pero en los dos días que he dedicado a trabajar con esta sintaxis he podido constatar que la rapidez/portabilidad/sencillez de la que presumen quienes usan markdown es un hecho.

Si te interesa conocer algo más sobre el tema, puedes visitar la entrada de Wikipedia o este post de Joe di Castro

… por ahí se van tus próximas horas de productividad.

Si todavía necesitas más… echa un vistazo a Multimarkdown, una belleza que permite hacer cosas bastante más complejas.

[este post ha sido íntegramente creado usando nvALT y Draftin.com]

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el fotógrafo Abelardo Morell explica su #interesante  técnica para hacer fotografías usando toda una habitación como una “cámara oscura”. los resultados son impresionantes, con paisajes invertidos proyectados en las paredes.

“Camera Obscura

I made my first picture using camera obscura techniques in my darkened living room in 1991. In setting up a room to make this kind of photograph, I cover all windows with black plastic in order to achieve total darkness. Then, I cut a small hole in the material I use to cover the windows. This opening allows an inverted image of the view outside to flood onto the back walls of the room. Typically then I focused my large-format camera on the incoming image on the wall then make a camera exposure on film. In the beginning, exposures took from five to ten hours.

Over time, this project has taken me from my living room to all sorts of interiors around the world. One of the satisfactions I get from making this imagery comes from my seeing the weird and yet natural marriage of the inside and outside.

A few years ago, in order to push the visual potential of this process, I began to use color film and positioned a lens over the hole in the window plastic in order to add to the overall sharpness and brightness of the incoming image. Now, I often use a prism to make the projection come in right side up. I have also been able to shorten my exposures considerably thanks to digital technology, which in turn makes it possible to capture more momentary light. I love the increased sense of reality that the outdoor has in these new works .The marriage of the outside and the inside is now made up of more equal partners.”

Camera Obscura

couple.me

 

¿Tiene sentido una red social para parejas tipo couple.me? Conversación en Branch

En un momento en que nos quejamos del exceso de servicios online… ¿no resulta un poco extraño participar en una red social (otra más) solo para dos? ¿No supone esto una duplicación de esfuerzos?

es #interesante  pensar que, mientras algunos intentamos encontrar una solución que nos permita comunicarnos con todas nuestras diferentes comunidades (familia, amig@s, compañer@s de trabajo…) otras personas se esfuerzan por crear espacios reduccionistas de este tipo.

yo tengo claro que un sistema tipo Círculos en G+, donde puedo participar en diferentes tipos de conversaciones con diferentes tipos de personas, me parece mejor solución que usar una app distinta para cada aspecto de mi vida.

¿Tiene sentido una red social para parejas tipo couple.me?

nuevo relato en procesoscreativos.com

"Emilia entrecerró los ojos e inhaló con desagrado el seco aire del despacho-laboratorio, odiando la aséptica falsedad reciclada, biológicamente necesaria pero definitivamente asqueante, que vomitaban los filtros acondicionadores situados sobre su cabeza. Ella no necesitaba ni oxígeno ni nitrógeno, sino un punto central y una normalización en las ondas que mecían su vida. Ése era el problema. Todo se había salido de su eje. Todo era falso y ficticio…"

espero os resulte #interesante 

procesos creativos: Emilia en espiral
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una cadena de supermercados alemanes ha probado a comercializar una Bratwurst "para mujeres", con verduras, menos grasa y menos especias que la tradicional, que ahora llaman "Bratwurst para hombres".

siguiendo con lo que Tina Groll explica en su #interesante  artículo  del Zeit, la igualdad de sexos (entendida como igualdad de derechos y oportunidades) no necesita la creación de un nuevo tipo de salchicha (igual que no necesita móviles rosa o coches con espejo especial para maquillaje). lo que hace falta es más respeto y sentido común… y, posiblemente, menos marketing al servicio de empresas que buscan enriquecerse explotando estereotipos e inseguridades tanto de hombres como de mujeres.

[ya existen posts en inglés sobre el asunto: http://m.thelocal.de/society/20130627-50525.html]

Gleichberechtigung: Die Wurst-Frage | Gesellschaft | ZEIT ONLINE
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