no tiene nada de malo, es una forma de ir aprendiendo.

supongo que el reverso tenebroso llega cuando no reconoces que lo estás haciendo. eso si es feo. y eso es lo que se está pretendiendo con el tema de la niña de Rajoy -o su guionista- y la niña de Obama -o su guionista-. personalmte no creo que se trate de un plagio: el americano empezó a hablar de la niña el 8 de enero y el martes hizo su gran discurso patriótico:
“Y si esa niña tiene la oportunidad de viajar por el mundo y alguien le preguntara de dónde es, creemos que siempre debería ser capaz de mantener su cabeza alta con orgullo en su voz cuando responda: ‘Soy americana'”.

política aparte quiero reivindicar el derecho a copiar, a imitar y a inspirarse en obras ajenas. tres cosas muy diferentes, sí, pero que van por el mismo camino; cuestión de grados. claro que dependiendo del grado vas a poder hacer, o no, cosas diferentes con tu creación. por eso el segundo tipo que pintó girasoles como Van Gogh, ya no tuvo tanta gracia.

creo que esa es la única manera de llegar a ser bueno en algo, seguir los pasos de quienes llegaron antes que nosotros. luego, cuando ya controlas el tema, si eres capaz de ir campo a través y recortar terreno a tu manera, genial, entonces serás una de las mentes del pasado post -en esta fase ya sobresaldrás, te harás notar porque haces algo diferente que empieza a funcionar [insertar entretenida polémica con amigo filosofeador] y eso te hace sacar la cabeza por encima de la media. y entonces nadie te va a echar en cara que al principio copiaste, imitaste o te inspiraste en otros creadores.

hay mucho nuevo bajo el sol. pero no está al alcance de cualquiera. ni sale en google maps.

2 thoughts on “copiar

  1. Sí, aunque seas Rajoy… pero hay que mencionar las fuentes, si no se pierden puntos de integridad. Y en este juego se gana a los tantos.

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