a veces pasa. supongo que depende de a qué te dediques y en qué pongas tu atención, pero de vez en cuando te encuentras conque conectas con alguien que hacía tiempo no aparecía en tu vida. y entonces entiendes que, al fin y al cabo, el ser humano se preocupa mayoritariamente por un número limitado de asuntos -dependiendo de cada grupo social-.

hoy, acompañados por unas cervezas y bastante comida, he tnido el privilegio de compartir mesa y conversación con una pareja de buenos amigos -él es informático y ella ingeniera eléctrica- y conversar acerca de muchas cosas. a lo largo de la noche, y gracias a las sinergias propias de la amistosa comunicación, recordé algunas cosas que había olvidado:

1) el adaggio «google, don’t be evil» debería poner su mayor acento en los pocos gestos que la compañía ha tenido para con el software abierto… imagínate si Google permitiera que terceras partes implementasen sus programas. quizá a estas alturas ya tendríamos un google talk capaz de desbancar sin problemas al Hotmail messenger (en otro momento podríamos hablar del adaggio «Microsoft, why did you beacame evil?«).

2) lo bueno de las verdaderas amistades no está en el tipo de uso que hagas de twitter, ni en tu lista de amigos de facebook… sino en la capacidad de estar con alguien que te acepta con tus virtudes, defectos, aciertos y errores. sin importar el lenguaje con que programes o la relación que tengas con la SGAE.

es genial saber que aún podemos comunicarnos 🙂

[foto de Daquella manera]

no hace demasiado pude ver cómo una mujer que diría un centro educativo de mediana envergadura convertía su propia vida en un infierno por no saber repartir su carga laboral. pasó de ser una mujer alegre a convertirse en una sombra oscura de sí misma y llevó parte de su nerviosismo a las vidas de todas las personas. se hizo daño a sí misma y a los demás.

cuando llega el momento hay que saber apartarse un poco para ser capaces de seguir haciendo lo que queremos hacer, para tener las fuerzas necesarias.

con las amistades pasa lo mismo. tú no puedes hacerlo todo, hay que entender que las labores de la amistad deben estar repartidas… porque no es posible hacer de cada amig@ tu «mejor amig@». no puedes dedicarte a todo el mundo con todas tus fuerzas porque, antes o después te cansarás y te convertirás en esa mujer de la que o hablaba antes: alguien no tan alegre, no tan inspiradora y no tan buena en lo que haces -sea trabajar o cuidar amistades- como lo eras antes.

todo eso se solucionaría si pudiéramos encontrar el equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. para eso necesitamos «dejar» que nuestras amistades encuentren la manera de hacer aquellas labores que nos «extenúan». no es necesario ser siempre un amigo al 200%. hay que delegar.