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Archivo diario: septiembre 29, 2008

rompiendo límites -desde una posición segura-

la semana pasada tuvimos que leer para clase un capítulo de “Politics of passion“, libro escrito por mi profesora Gloria Wekker. en menos de cien páginas, nos cuenta como realizo su investigación sobre el mati en Surinám -de donde ella se marchó siendo una niña-.

lo chocante del artículo, a parte de lo interesante del tema, está en que se vio sumida en una relación erótica con su principal informante… y lo cuenta con toda naturalidad. el tema está en que no puedes hacer eso cuando eres un/a don nadie… la patada en el culo que te darían sería tan grande que posiblemente no te podrías volver a levantar.

no me imagino a nadie en el contexto de la universidad española poniendo por escrito que ha tenido algún tipo de relaciones sexuales con un sujeto de investigación y saliendo sin problemas de la situación… supongo que los comités de ética se encargan de evitar que este tipo de cosas pasen -¡o que nadie se sienta con fuerzas para contarlo a viva letra!-. el tema es que me impresiona la fuerza de esta mujer… y su forma de provocar al alumnado poniendo el texto entre las lecturas usto cuando estamos hablando acerca de cómo llevar a cabo una investigación desde el punto de vista de género.

incluso en la periferia hay centros de poder. claro.

 
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Publicado por en septiembre 29, 2008 in Uncategorized

 

escribir sobre el mar cuando vives en el desierto y la arena azota

cuando intentas escribir sobre algo que recuerdas, sobre sensaciones que una vez tuviste, el ambiente es un aliado aún más decisivo que de costumbre. si cambias de contexto vital corres el riesgo de cambiar las cosas. de alterar tus ideas iniciales y perderte en cosas que no querías ni te interesan pero que están presentes en tu nuevo día a día. y jode mucho tener que reescribir una y otra vez las cosas que antes habrías tecleado en unos minutos sólo porque estás en un animo diferente al que necesitas para hacer las cosas bien.

está claro que lo que te pasa se refleja en tus creaciones, ya sean recetas de cocina, música, performaciones sexuales o literatura… pero esto me parece excesivo. desde que estoy en Utrecht sólo he podido escribir unas cinco páginas decentes -bueno, es una forma de hablar, no me entiendas literalmente- en unas 10 horas dedicadas trabajo.

y no es que no haya tentado a las musas con todo tipo de sobornos… desde observar fotos y escuchar canciones hasta llenar el buche con zumo de cebada o besuquear con ternura y ojos enrojecidos los amargos labios de la Seña María. nada funciona.

entre eso y que no dispongo de conexión a internet para escribir con regularidad en el blog, estoy en una época de muy poca creación. qué lástima.

pero estoy seguro de que a partir del viernes de la semana que viene recuperaré mi presencia online… me vuelvo a Heidelberg a tomar aire. los billetes de tren son muy baratos y tengo n poco de tiempo libre así que… volveré a escribir.

bueno, empezaré el lunes… tengo que ponerme al día con la ciudad.

 
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Publicado por en septiembre 29, 2008 in escribir, musas esquivas

 

prostitución y esas cosas de Amsterdam

así, a secas, la prostitución me parece una muestra de que el sistema apesta. es una mierda. y alguien paga por ello con el sudor de su entrepierna. de esas trabajadoras, el  98% son mujeres.

el acto en sí de intercambiar favores sexuales por bienes no me parece necesariamente mal… si pudiéramos sacarlo de su contexto y hacer de ello algo más alejado de esa semi-esclavitud que es en realidad la prostitución.

brevemente, esas son mis dos reflexiones sobre el tema.

y luego está Amsterdam.

el barrio rojo es en realidad una serie de calles y callejas en las que puedes encontrarte un coffe-shop, un sex-shop, una tienda de licores, un restaurante y una sucesión de ventanas en las que mujeres medio desnuda se contonean para llamar tu atención y te dedican sonrisas invitándote a entrar para gozar de sus servicios. por un módico precio que ronda los 40€ si hablas de oral o 60€ -o más- si prefieres otro tipo de sexo, ya sea penetración vaginal, anal, variados… el cielo es el límite, parece ser.

a primera vista, esas prostitutas están a años luz de sus iguales en otros países. en Amsterdam son ellas quienes te llaman y quienes tienen la capacidad de movimiento entre su espacio -privado pero expuesto- y el tuyo -público-. resulta extraño verlas expuestas como mercancías, apoyadas en los marcos de las ventanas con su lencería imposible, y ver el efecto que tienen entre quienes circulan por las calles… que las miran más o menos de reojo, sabiendo que lo que hacen quizá sea legal pero resulta de alguna manera turbio. porque lo es. todo el asunto resulta escabroso, auqnue la ley le lo permita… se respira en el ambiente que quien está allí no va en busca de un encuentro inter pares sino que “se va de putas” y eso supone una relación de poder en que, al final, da igual si te gusta humillar o ser humillado, hay alguien que elije el servicio y alguien que lo suministra.

resulta significativo que en un país como Holanda, que tiene reputación por su avanzada mentalidad frente a la sexualidad -por ejemplo los juguetes eróticos se pueden comprar en casi cualquier tienda un poco grande- más del 80% de las prostitutas sean inmigrantes. hay trabajos peor pagados que la prostitución que están mucho más demandados… y esto echa por tierra el argumento de que legalizar la prostitución sea una forma de convertirla en una profesión más, sin riesgos. otro punto en contra de esa teoría idílica es que la presencia de proxenetas, uno de las mayores lacras de la prostitución, no desaparece en el barrio rojo, sino que simplemente se convierte en una profesión más parecida a la de un cuerpo de seguridad. si una chica tiene problemas con un cliente, le basta con pulsar uno de los muchos “botones de pánico” que hay diseminados por las habitaciones para que alguien vaya en su ayuda. y ese alguien no lleva placa de policía.

la unión entre sexo y fácil acceso a la marihuana hace que las calles de Amsterdam sean un paraíso para aquellas personas que quieren experimentar la deshinibición como rutina… y eso atrae a mucha gente bastante turbia, al margen de las turbas de amables salidos que llegan de todas partes -hay muchísimos españoles- sólo para sacudirse de encima el hastio existencial.

toda una experiencia observar estas cosas.

debo decir que gran parte de la información que arrojo desde este post es posible gracias a las mujeres del centro de información sobre la prostitución de Amsterdam. increíble la labor que levan a cabo.

 
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Publicado por en septiembre 29, 2008 in Uncategorized

 
 
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