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ahora que todo el mundo está hablando de los lectores de texto digitales, llámense e-readers de Sony o kindles de Amazon, entre otros, llegan los de Google y hablan de hacer lo contrario: volver a la celulosa y desde lo digital.

pensemos en el recorrido que han hecho para llegar a este punto: digitalizan millones de libros de bibliotecas repartidas por todo el mundo –con las múltiples polémicas que aún desata– y hacen que los contenidos totales o parciales de esos libros aparezcan en su buscador google books. y ahora quieren que lo digital pueda ser volcado de nuevo, en cualquier parte del mundo, al papel.

bueno, realmente no cualquiera puede imprimir sus libros puesto que es necesario tener una máquina especial que vende una empresa asociada y que permite sacar un libro completo de tu elección en menos de cinco minutos… increíble pero cierto.

una vez más Google hace una jugada que muchos consideran ridícula y otros muchos genial. personalmente me parece muy interesante poder tener a mi disposición cualquier libro cuyos derechos de autor hayan expirado, y por apenas un par de dólare$ en material -aunque luego el precio para los consumidores será, seguro, un poco superior, me temo-.

ya veremos si alguno llega a España. si todo es un éxito. o si todo se queda en una excentricidad de la (casi)omnisapiente Google.

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después de volver de Berlín el viernes muy por la noche -y casi morir en un mercedes a 200km/h porque el conductor con el que compartíamos viaje era un psicópata- vuelvo a la vida normal en Heidelberg y ayer era el cumpleaños de una conocida, así que fue un día de socializar.

hablando con un chico de la fiesta sobre innovaciones tecnológicas que hacen nuestro día a día más fácil o divertido empezamos a saltar de una aplicación informática a otra y fue divertido ver cómo el tipo estaba muy al tanto de aplicaciones abiertas y libres… pero todas dirigidas al mundo académico y ninguna de tipo social. así que después de hablarle sobre twitter y que no lo conociera me empecé a preguntar cómo era posible que un tipo tan bien informado para unas cosas no tuviera ni idea de otras -véase flickr, véase lastFM, véase del.icio.us-.

supongo que para mí el interés en estas cosas va unido al uso de ciertas alicaciones que se han convertido en básicas, pero supongo que aún existe gente que se puede mantener a espaldas de todas esas cosas. no diré que les envidie. ni de coña.

así que me puse a pensar en qué aplicaciones o utilidades supérfluas utilizo… y sólo pude pensar en zenbe -para listas que realmente no me hacen mucha falta- y en el mobileme -que ahora es sólo un juguete-. el resto me parece bastante necesario para mantener una forma de vida que me gusta y no me cuesta nada -mantener amistades remotas por facebook y compartir fotos por flickr, ad exemplum-.

resulta interesante saber cuáles son tus cinco utilidades preferidas… creo que dice bastante de cómo vives tu vida online -y por tanto la offline-.

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el mundo está cambiando… de hecho lleva haciéndolo desde que se formó, así que lo nuestro es sólo otra pequeña forma de cambiar, seguiremos así hasta nuestra extinción, no demasiado lejana a este ritmo. en fin, no biggie, como dice mi abuela americana. no es un gran problema.

mientras vamos cambiando. inventamos cosas. creamos nuevas facilidades para hacer de nuestra vida un tiempo mejor -y para joder más a otra gente, claro-. pues el caso es que hoy me presencié un momento chocante cuando escuché a una chica culta y de carrera decir que no leía blogs y que no sabía que era un agregador RSS. la última parte, bueno, puede ser, mucha gente no los usa -aunque otra mucha sí-. ¿cómo puede ser que alguien que está ampliando su formación, que pertenece, de alguna manera, a la élite universitaria no lea ningún blog?. estuve pensando en ello mientras caminaba hasta casa y encontré una respuesta:

i) no necesita los blogs

así de simple. ¿para qué va a leer lo que dice un cualquiera sobre cualquier tema? para eso hay libros y revistas y programas de radio y televisión. y para ella es suficiente.

supongo que es de las que dice que «no le gustan los ordenadores» -frase que, ya sola, me produce escalofríos- y que sus aficiones estarán más centradas en lo analógico… sea lo que sea.

pero no deja de extrañarme. la primera vez que oí hablar de los blogs debió ser en el 2001 o así, y al poco tiempo me encontré con ezs y ahí descubrí mi pasión por ellos. desde entonces esto ha sido una hermosa historia de amor. los leo, los uso, los escribo, los borro… menos ganar dinero con ellos hago todo lo que quiero. forman parte de mi vida, vamos. pero hay muchísima gente por debajo de los 30 que no, ni de coña se van a pasar una hora leyendo posts.

hay otras cosas que son más conocidas. wikipedia, por ejemplo, o youtube. que también se basan en crear conocimiento compartiendo información. pero estos sitios tienen un valor más utilitario: buscas algo en wikipedia, te diviertes en youtube. pero en un blog «aprendes». ese es el punto de este post.

¿cómo puedes no sentir que la alfombra se mueve bajo tus pies?, ¿no se dan cuenta de que, dentro de poco, algo tirará fuerte y la superficie de apoyo habrá cambiado?, ¿qué harán entonces?. lo que tengo claro es que este tipo de plataformas de creación compartida se están haciendo presentes cada vez con más y más fuerza. ya no son sólo ocio, ni geekadas, ni política… ahora son eso y negocios, y prensa y salud… de todo. la Red está volviéndose un terreno mucho más participativo. y esta vez no es sólo para los raritos de los ordenadores. ahora la abuela se puede mosquear porque no le dan el premio al mejor blog. y con razón, porque ella está también ahí.

si pienso en mis rutinas diarias me doy cuenta de que la tecnología orientada a compartir información está presente desde la primera hora de mi mañana hasta la última de mi noche -salvo mi media hora de lectura nocturna en celulosa. llamadme melancólico-. leo mis blogs en bloglines y google reader, según momentos; twitteo cada vez más -ahora lo uso para mandar sms gratis a I-; me comunico con mis amig@s que andan por el mundo gracias al AIM o el MSN y hago de amigo distante con facebook; comparto mis fotos con flickr y mis documentos con google docs; hablo todas las noches con Alemania gracias a Zoiper -o cualquier softphone-… cómo no me voy a extrañar de que alguien no use los blogs si se está perdiendo el pensamiento base de todo lo demás.

estamos cada vez más conectados. la portabilidad ya no es sólo un término aplicado a la informática, también -gracias a esa informática- se aplica ahora a nuestras vidas. salvo por el nivel etílico de algunos viernes y por las 4 o 5 horas que paso con mis amistades durante la semana, estar en USA, España o Alemania no supone mucha diferencia, todo gracias a la capacidad de obrar casi como si estuviera en cualquier parte.

eso tiene su punto.

[actualización 8:30]

a través del blog de Enrique Dans llego a su columna en el Libertad Digital -qué mezcla más rara de fascistoides, conspiranoicos y gente de calidad- titulada «Los verdaderos nativos digitales» y habla sobre cómo las nuevas generaciones están cada vez más acostumbradas al uso de la tecnología y cómo ya forma parte de sus vidas… lo que es verdad, claro. pero ya no veo tan claro que muchas de esas personas estén aprendiendo a programar e ir más allá de la interacción usando tecnología. no sé si será que él, por su trabajo y visibilidad en la red, atrae y conoce a más jóvenes con ese perfil, o que yo conozco poca gente post 1990 con esas aficiones.