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Molly Naylor -una poeta inglesa que parece una estudiante de universidad inglesa que lee poemas, pero luego empieza a leer y resulta que sus poemas pasan por encima de su apariencia de estudiante que lee poemas- estuvo hoy en la biblioteca de humanidades de la Universidad de Oviedo.

no quiso usar micro y trató de tener a todo el mundo a su alrededor. y leyó durante media hora unos cuantos poemas centrados en los atentados de 2005 en el metro de Londres. resulta que ella estaba en uno de los vagones que quedaron atrapados en un túnel, tras las explosiones.

al principio la gente estaba muy distante, pero cuando terminó con su poema 7-7 -en referencia al siete de julio de los atentados- hubo aplausos, y eso quiere decir algo.

terminó su lectura demasiado rápido, para mi gusto. e hizo una pausa para hacer un workshop sobre creatividad poética, que siempre me ponen nervioso porque son como clases de canto para llamar a las musas que juegan en el arrollo, encaramado a la ventana del salón.

copio y pego uno de sus poemas, que no leyó hoy pero merece la pena:

The party I’ll throw when I grow up

At which I’m not upstairs, hiding in the wardrobe
at which I only drink sparkling mineral water
and I’m not smoking weed with someone’s teenage brother
furtive and punch-drunk in a grubby shed
at which I tell Ali she’s the nicest person I’ve met.

At which I’m not upstairs, hiding in the wardrobe
I’m not rummaging through someone else’s drawers
for clues as to how they’re so good at life
I’m not on the Internet, hastily swallowing facts
learning tai chi, poker, scanning Ebay for vintage hats.

At which I wear comfortable shoes
and my Facebook status does not read ‘Molly is throwing a party’
at which I’m nice to my mum
and I’m not wearing black
and I’m not trying to bring punk back.

At which I don’t fall in love with someone else’s husband
and I don’t mix the grape and the grapevine
and it’s not like when we were in Denmark
and you were flesh and heart and bones
but I was a mountain from you, trying to make it like a poem.

At which I’m not upstairs, hiding in the wardrobe
thumbing though glossy thighs and Kit-Kat diets
to see who was spotted on a yacht with Chris Evans
I’m not freaking out or locked in the loo
and I don’t ask anyone what they do

At which I’m not upstairs, hiding in the wardrobe
the clatter of wooden coat-hangers
as I paw through fur and whatever wax jackets hang stiff
my thoughts of snow and Turkish delight
as I stoop towards imaginary light –
reaching out for Narnia.

… aunque, para mí, el mejor es Bank holiday monday, que puedes escuchar, leído por la autora, aquí.

[la foto y los poemas son propiedad de Molly Naylor]

222_2.jpglo que os voy a contar pasó ayer en la bella ciudad de Oviedo, pero podría haber sido en muchas otras ciudades españolas.

fui con un amigo a uno de esos conciertos gratuitos que amenizaron tantas y tantas tardes universitarias, llenándome la cabeza de buenos ritmos y de aires que llegan de lejos. recuerdo un grupo un grupo llegado del Mississippi que me hizo saltar en algún momento del año 2000 y otro concierto, esta vez era un trío de batería, bajo y saxo que tocó durante un par de horas y llenó la sala de buena onda. los nombres desaparecieron de mi memoria hace mucho tiempo, pero esos recuerdos siguen ahí.

hace apenas cinco años aún solíamos hacer cola durante media hora antes para asegurarnos de tener un asiento. recuerdo haberme quedado fuera un par de veces por llegar demasiado tarde. así de populares eran. o así de interesado estaba yo en cualquier manifestación cultural que se saliera de lo rancio/típico/de siempre.

el caso es que ayer volví a la sala de siempre. llegué 15 minutos antes de que se abrieran las puertas y no me sorprendí al ver que ya había mucha gente esperando. la mayor parte dentro del corredor que llevaba al escenario. cinco minutos después estaba sentado en la cuarta fila, dejando mi chaqueta en el asiento contiguo para guardar el sitio a mi amigo. poco antes de que empezara el concierto vi que la sala estaba llena de asientos vacíos. y que la mayor parte del público había pasado ya los “treinta y tantos”.

a la salida del concierto hablaba con mi amigo sobre el desierto cultural que sigue siendo esta ciudad pero pensándolo bien creo que es demasiado fácil decir que no hay nada y que la gente joven no tiene opciones de ocio más allá de los bares, el fútbol y los paseos por las bellas calles peatonales de las que está sembrada la ciudad.

está claro que estamos viviendo una crisis económico-financiera. que la gente pierde su trabajo y que ya no hay tanta pasta como antes. pero las copas de ron que te bebes en el bar Campa siguen costando 3€, y los restaurantes siguen sirviendo más o menos las mismas mesas que antes.

de cuando yo vivía en esta ciudad de forma estable a ahora, los únicos descensos que veo son los de la participación política de los universitarios -el campus de Humanidades ya no ruge poesía e individualismo comunal- y en la presencia de gente joven en conciertos como el de ayer.

¿será que el jazz ha pasado de moda incluso entre la bohemia estudiantil?

¿será que ésta última ha desaparecido?

-por cierto, el grupo de ayer eran los Tim Garlam’s Lighthouse Trio y fue un placer oirles-

[foto]