mira que llevo tiempo resistiéndome. sin dar mi brazo  torcer, luchando contra esa determinación que me etiquetará ya de por vida… pero qué se le va a hacer. cuando estás en estas arenas tienes que tragar. dar un paso al frente y mantener la mira fija en quien da la orden: Buenos días – aquí sería algo así como «Goeden Dag»- mi nombre es Nacho Vega -pausa, toma aire muchacho. no te desmorones. no dejes que vean tu miedo- y vengo a presentaros hoy de mi proyecto de tesis. el título te lo digo si me lo preguntas por otro canal. pero te aseguro que he decidido divertirme. hay que ser osados.

mitad análisis literario. mitad media studies sin muchos miramientos. perspectiva de género. un alegre salpimentado de deconstrucción. una pizca de Foucault para hablar de las estructuras de poder. haraway y las demás. claro.

la decisión, que se lleva fraguando mucho tiempo,  tuvo sus momentos de catástrofe -a lo Thom– en una charla de cervecería con Marcos y Luis, y en una serie de conversaciones con Isa. la consecuencia; que hoy al mediodía entregué una sencilla hojita retoñal cargada de tonterías y generalidades. pero ya está hecho. ya tengo asignadas una mentora y una supervisora de investigación. la una es especialista en escritura académica y la otra en migración y new media. buena combinación… pero no se que voy a hacer con dos -tres, contando a mi mentora de Oviedo- personas en cargo de mi humilde «yo investigador». no me quiero ni imaginar la cantidad de mails que voy a recibir y la cantidad de libros que me van a caer encima en los próximos meses. pero yo me lo busqué.

al margen de eso… no me puedo quejar. he tenido una entrevista con la directora del máster y he salido bastante satisfecho sabiedno que podré estar en las clases intensivas con Braidotti y Buikema -con temas tan interesantes como The Politics of Location; Standpoint Theory; Postcolonial Feminism: Practicing Cultural Difference; Feminist Methodology; Gender and Transnational Feminism; On Postmodernism; Power and Discourse-. así que no me quejo.

estoy en proceso… y eso es importante. pero el travel mood me está pegando como nunca. y eso me hace feliz.

vale.

[entrada escrita hace tres días… pero al Scribefire no le dio la gana de publicarla…]

después de terminar ciertos trámites en Utrecht y de que Marcos se pusiera en mi piel para terminar otros en Oviedo -gracias, gracias, gracias- estoy en Heidelberg con la sonrisa en automático. y tengo un hacha nueva. cosas de la vida y sus diferentes necesidades.

resulta que tenemos mucha madera que nos regala un amigo de la familia. por lo visto tiene sobras de palés de carga y no sabe que hacer con ellos. ahora tenemos el sótano lleno de material a la espera de ser cortado… por eso el hacha.

el punto de esta historia es que cada sitio tiene sus necesidades y nos obliga a pensar en diferentes cosas: cuando estoy en Oviedo pienso en las cosas que haré con mis amigos y en cuándo volveré a salir de la ciudad; cuando estoy en Utrecht pienso en cómo sobreviviré al invierno y cómo me podré comunicar con mi familia/pareja/amigos. aquí en Heidelberg, mis preocupaciones son más terrenas. más de cómo calentar la casa, dónde comprar la mejor comida bio…

claro que en todas partes tengo la preocupación del cómo carajo mantener mi nivel de vida; cómo encontrar un trabajo que no me deprima demasiado; de dónde arañar minutos para escribir. claro. esa incertidumbre no se pierde con el cambio de espacio. no de momento.

el caso es que tengo un hacha, y una casa en la que me ilusiona hacer reparaciones, y una compañera que me prepara muesly artesanal, y unas plantas de tomate que resguardar del frío… y eso quiere decir muchas cosas. entre otras, que este pequeño apartamento en el decimonónico corazón de Heidelberg se ha convertido, sin que yo me diera mucha cuenta, en mi hogar.