
la última vez que tecleé por estas partes, el mundo era un lugar mejor. no mucho, pero lo sufiiente. la gota que, el vaso, esas cosas.
quiero escribir esto, pero es difícil explicar tantos cambios en un texto que no sea tedioso o patético, pero digamos que el materialismo deshumanizante, la política espectáculo desvergonzada y el cinismo están triunfando. los pobres son más, y más pobres, mientras que los ricos son menos, y más ricos. la clase media está siendo abotargada en su caída a la carestía con golpes de algoritmo. circo y pan de pantalla en deslizamiento perpetuo. La broma infinita. next.
los Estados Unidos se desmoronan como capiteles grabados con la historia de la decadencia y caída, y la política de ese país imposible se ha quitado la careta para teñir de naranja ridículo, verde plutocrático y rojo sangre el planeta, esta vez sin prácticamente molestarse en escupir una excusa, como mandaban los cánones del destino manifiesto.
se vienen años de marcha atrás, de pérdida de derechos, de más Imperio que Federación. se viene degradación de lo que nos une y armamentización de lo que genere beneficio para quienes nunca precisaron esconderse en las sombras. los 860 km que separan Davos del Hotel de Bilderberg con sus anillos de autopistas nunca habían pavimentado tan firmemente el viraje a un futuro oscuro para nuestro globo azul.
y sin embargo aquí estamos.
y hay personas que aportan, y gente que crea, y niñ@s que merecen la pena, y personas que te sonríen bien, y amigos, y amigas, y amigues, y animalillos amables que te hacen ser mejor humano, y libros que leer, y canciones que escuchar, y juegos que jugar, y amores que besar, y manos que apretar en saludos, que no en puños.
es más fácil destruir que construir, reírse-de que sonreír-con, es más fácil criticar que ayudar, ser sarcásticos-contra que amablemente simpáticos.
no aceptemos la facilidad hiriente de un mundo que nos quiere enfrentados.
en estos tiempos de nubarrones negros en el horizonte y tormentas intermitentes sobre nuestras casas con goteras, no normalicemos el darnos por perdidos.
¡hola! estamos en un lugar peor, sí. ayudémonos, gozosamente, a mejorar.