Rutinas de trabajo / Workflows para escribir

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lo más importante es escribir, vaya por delante. esta descripción de mis rutinas de trabajo es solo una curiosidad que puede quizás interesar a quienes pasan una gran parte del día tecleando.

dicho esto…

cada día me siento frente al ordenador y escribo. investigo, esbozo, reviso, mejoro, y, en definitiva, escribo. principalmente para el mundo académico, pero también para mis proyectos de escritura creativa o para este blog. llevo haciendo eso desde el 2007, que no es demasiado tiempo, pero sí supone un periodo suficientemente dilatado como para que me de cuenta de que algunas herramientas facilitan mi trabajo mientras que otras lo entorpecen.

inicialmente dividía mis aplicaciones informáticas de escritura en tres categorías: las dirigidas a escribir textos largos (tesis doctoral, novela, relatos), las que usaba para escribir pequeños fragmentos (posts) y las que solo abría para hacer anotaciones muy breves (listas de la compra, notas telefónicas, recordatorios, esbozos de ideas). hablando concretamente de las aplicaciones utilizadas, para los textos largos usaba Scrivener, para escribir posts usaba MarsEdit y para las anotaciones xPad. ese sistema no funcionaba mal, pero, con el paso del tiempo y algún que otro susto informático, me he dado cuenta de que los textos que escribo tienen para mi un valor especial y una utilidad que va más allá de la instancia para la que los escribí. si dedico tiempo a escribir, por ejemplo, un post, pero no hago una copia de él en mi ordenador, no seré capaz de acceder a él más que cuando entro en mi blog, y si decido cambiar de plataforma de publicación o si a mi página le pasa algo, recuperar el texto con el formato adecuado va a consumir mi tiempo y atención y no voy a obtener siempre los resultados deseados. si pienso en que Scrivener corrompe una copia de mi tesis al sincronizarla con el backup… la magnitud de la tragedia es evidente.

hace unas semanas hablaba de las ventajas de usar markdown para guardar textos con formato de manera segura y ligera, y desde entonces he simplificado mi proceso de escritura de una manera que, me parece, resuelve los problemas de seguridad y aumenta exponencialmente la accesibilidad de mis textos:

da igual el tipo de texto que tengo que escribir, ahora el punto de partida está en nvALT, que me permite ver todos mis textos de manera sencilla, ya que crea una base de datos que se carga en cuanto abro el programa. como una de los fundamentos de Markdown es que los textos se guardan como .txt o .mk, formatos que pesan muy poco, acceder y pasar de un archivo a otro no lastra la memoria de mi ordenador y son fácilmente exportables. tanto es así que, utilizando Dropbox mantengo los textos constantemente sincronizadas con otras aplicaciones que puedo utilizar para revisar textos cuando no estoy frente a mi pantalla principal.

¿cómo se adapta nvALT a cada tipo de texto?

  • es innegable que Scrivener proporciona un mayor grado de estabilidad para organizar textos largos, pero consume muchos recursos de mi ordenador y la multiplicidad de funciones orientadas al formato final se puede convertir en un obstáculo para la escritura, de modo que lo utilizo como un archivo. Cuando estoy trabajando en un capítulo de mi tesis (más o menos 20000 palabras) o en un relato (más o menos 5000 palabras) utilizo nvALT como herramienta de escritura y Scrivener como archivo final y herramienta de revisión, una vez que necesito tener frente a mí varios capítulos o consultar las ideas para nuevas partes.+ para escribir posts y poder consultarlos en todo momento, exporto mis textos desde nvALT a MarsEdit, donde incluyo las fotos que quiero utilizar y subo el contenido a mi blog+ en el caso de pequeñas notas que no tienen mucha importancia pero que pueden ser útiles cuando estoy en una tienda, o hablando con alguien sobre el tema, la sincronización de nvALT me permite usar un nombre general (lista de la compra, ideas para blog…) para añadir o borrar contenidos según lo necesite y acceder a esas listas desde mi móvil.

una parte importante de este proceso es el uso de Dropbox en colaboración con una aplicación móvil como Draft con la que puedo revisar o editar los textos sin miedo a crear problemas en las versiones originales, porque el sistema de almacenamiento de Dropbox crea copias alternativas cuando detecta algún archivo duplicado por error, de modo que la última versión creada va a ser con la última con la que trabajé. además, nvALT integra un sistema de sincronización con Simplenote de modo que puedo tener una doble copia de seguridad de todos mis textos accesible desde cualquier ordenador con internet y que, además, se puede sincronizar con multitud de aplicaciones tanto de Android como de iOS.

respecto al uso de nvALT como repositorio de todos mis textos, el sistema de tags o etiquetas de este programa hace que sea muy sencillo guardar cada texto con una serie de descriptores (tesis, receta, compra, bibliografía, relato…) que nos pueden ayudar en el futuro a encontrar el fragmento concreto que buscamos.

¿por qué me interesa compartir todo esto?

porque creo que tener una rutina de escritura sencilla pero robusta, con herramientas que nos permiten trabajar sin meterse en nuestro camino, es una forma de potenciar nuestra creatividad, aunque, como decía al comienzo del post…¡lo más importante es escribir!.

ps. si usas Windows… pueba MarkdownPad

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el peligro de las herramientas de productividad y tres reflexiones para mejorar nuestra rutina de escritura

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El otro día compartía en este blog mi fascinación con markdown como herramienta de escritura sencilla, rápida y “a prueba de futuro”. lo que no comenté en ése post es que la búsqueda de una forma de mejorar mi rutina de escritura -al fin y al cabo dedico una gran parte del día a escribir, bien sea textos académicos o escritura creativa- se acabó comiendo una gran parte de mi tiempo libre… y ahí está, naturalmente el problema.

Tenemos a nuestro alcance múltiples opciones para facilitar nuestros flujos de trabajo, y hay miles de expertos que nos pueden ayudar a ser mas efectivos, y luego tenemos internet, que está más que lleno de vídeos, tutoriales y recursos varios para convertirnos en ninjas de la efectividad creativa… así que al final nos perdemos en un mar de interesantes opciones, probamos mil editores de texto, leemos doscientas páginas de consejos y no escribimos nada.

En mi arrebato lector de los últimos días me volví a encontrar con uno de los gurús de este tema, el señor Merlin Mann, que algun@s conoceréis por su blog en el que abordaba el tema de cómo ordenar nuestras tareas pendientes para, muy en la línea del GTD, trabajar menos y hacer más –tema del que ya hablé tangencialmente en el pasado y al que ni me acerco porque sólo explicarlo sucintamente me llevaría por otros derroteros más complicados-. Mann repite constantemente, desde hace años, por lo que veo, que buscar ser más productivo no significa necesariamente serlo, y que a veces la propia búsqueda se convierte en un obstáculo más que en una ayuda:

No Tourists, Please

We hope very much that you find things here that will help you do and make the things that matter to you, but 43 Folders is no replacement for actual work. Please do not use 43 Folders as an excuse to procrastinate. That would be so ironically unwholesome as to stagger the mind. — Mann

… y aún así, muchas horas de trabajo potencial se pierden por el desagüe de las búsquedas encadenadas de información y el testeo de nuevas aplicaciones en el móvil para sincronizar nuestros textos -que no escribimos- a través de internet.

Supongo que perder el tiempo buscando formas de aprovecharlo mejor es algo así como un lifehack fail que nos permite aprender de nuestros errores, así que he decidido compartir aquí la síntesis final de lo que aprendí en esas incontables horas.

Tres reflexiones para mejorar nuestra rutina de escritura

  1. Una anotación casual no es un post, ni un relato, ni una tesis doctoral, y las herramientas adecuadas para escribir estos textos tampoco deberían ser las mismas.
  2. El mejor programa, en el 99% de los casos, es aquel que resulta casi invisible y nos facilita hacer lo que queremos hacer. Tan complicado cono necesitamos, pero no más.
  3. La sincronización y la accesibilidad a través de diferentes aplicaciones y dispositivos es importante, ¡pero los textos no se escriben solos!

     

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Crear textos con markdown: entre lo puramente geek y lo asombrosamente práctico

Llevo oyendo hablar de las maravillas de markdown desde hace años, y siempre en contextos similares a las que rodean a LaTeX.ambos son nombres que aparecen rodeados de un evidente aura de casi fanatismo. Hay quien moriría por markdown, hay quien odia markdown… y luego está la mayoría, que no tiene ni idea de qué es eso de markdown.

[puede que esto último sea una exageración o quizás una licencia poética, pero refleja con absoluta precisión subjetiva el estado de las cosas]

Todo el asunto nace de la necesidad de mejorar los editores de texto, en concreto los utilizados para crear contenidos dirigidos a la publicación en internet. El HTML es demasiado artificial y no se presta a la lectura habitualmente practicada por seres humanos. Los procesadores cono Word o Pages nos encierran en un ecosistema que ni es estandar ni quizá siga vivo en unos años (es decir, necesitas un programa específico para leer lo que creas).

Markdown busca ser la opción funcional y sencilla de usar que solucione todos estos problemas.

  1. Mientras HTML usa una sintaxis compleja, markdown usa signos de puntuación y grafías cotidianas (*+#!…) para dar formato a los textos.
  2. Un documento solo puede abrirse sin (errores/alteraciones) con el programa que lo creó, pero cualquiera puede leer el texto escrito de markdown… o, en el peor de los casos, encontrarse con un texto legible pero con unos pocos caracteres raros.
  3. En vez de hacer clic en un botón para resaltar texto en negrita o cursiva, basta con hacer uso de asteriscos… que luego se convertirán en el formato deseado. De esa manera, si queremos resaltar una palabra en negrita, solo tenemos que escribir **texto sin espacios tras/ante los asteriscos**. Si lo que queremos es que el texto aparezca en cursiva, escribiremos *texto sin espacios tras/ante los asteriscos*. Así de sencillo. También con las otras opciones de formato (encabezados, enumeraciones, enlaces…)

¿Parece totalmente ridículo/extraño/inútil?

Tengo que decir que al principio yo hubiera usado los tres calificativos anteriores sin ningún problema… un paseo por internet nos muestra el nivel de obsesión que existe con el tema, así que tenía muchas papeletas para ser una moda geek y nada más, pero en los dos días que he dedicado a trabajar con esta sintaxis he podido constatar que la rapidez/portabilidad/sencillez de la que presumen quienes usan markdown es un hecho.

Si te interesa conocer algo más sobre el tema, puedes visitar la entrada de Wikipedia o este post de Joe di Castro

… por ahí se van tus próximas horas de productividad.

Si todavía necesitas más… echa un vistazo a Multimarkdown, una belleza que permite hacer cosas bastante más complejas.

[este post ha sido íntegramente creado usando nvALT y Draftin.com]