arte, egoísmo y crítica: todo el mundo es un artista. todos podemos hacer lo que nos propongamos

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a) todo el mundo es un Artista

 Apps como Instagram triunfan. cada nuevo teléfono móvil lleva incorporado mejores herramientas de edición fotográfico, o incluso de vídeo, con las que alterar y “perfeccionar” nuestra original y única (ejem) visión del mundo.

la cultura del compartir está aquí y forma ya parte de cómo entendemos la vida en el siglo xxi. compartir el coche o la casa, decía en otro post, pero también compartir nuestro mundo interior a una escala jamás vista con anterioridad.

todos somos artistas, aunque no tengamos demasiada práctica ni formación artística, nadie se interese por nosotros o quiere utilizar/remezclar/comprar nuestras obras, ni nos lo planteamos. la moneda de cambio preferida es la aceptación y el reconocimiento de nuestros pares, que, en muchos casos, no se nos muestran únicamente como fotografías de perfil retro-vintage-pixeladas cuyos equivalentes en carne no vamos a conocer nunca.

un “me gusta/i like/+1/<3/…” es un indicador de éxito y esto vale más que un puñado de euros… aunque el sueño de la profesionalidad está siempre ahí, al final del túnel.

¿cuántas nuevas “youtube stars” han aparecido en los últimos años? [miles]

¿cuántas de esas estrellas se pueden ganar el pan con el sudor de sus micros? [Justin Bieber]

vivimos un momento histórico en el que la producción artística es descomunal. nunca antes se habían tomado tantas fotos, nunca antes se habían cantado tantas canciones con el fin de compartirlas con el público, nunca tantas personas habían publicado tamaña cantidad de relatos o poemas… y todo ello de una tan generalizada mediocre calidad.

el artista Joachim Schmidt se dedicó hace unos años, a recopilar fotografías que la gente publica en internet y organizarlas según temática, publicando colecciones que ponen de manifiesto la poca originalidad de nuestro arte. en sus libros vemos cientos de tazas de café, miles de platos de comida, millones de monumentos idénticos con personas en muy parecidas poses.

nihil novum sub sole, está claro. pero todo lo que contribuya a que miremos el mundo con mejores ojos, busquemos belleza u originalidad en lo que nos rodea, y tratemos de elevar nuestra percepción de nosotr@s mism@s… todo eso me parece más que necesario. ése es mi punto.

b) todos podemos hacer lo que nos propongamos

una de las cosas que más me sorprende de vivir fuera de España -desde hace casi una década ya- es el optimismo vital y la seguridad en sí mismas que tienen, desde pequeñas, muchas personas con las que me he encontrado en EE.UU. y Alemania.

este nivel de autoconfianza -nacido del alto grado de individualismo que existe en estos países, comparado con el mínimo nivel de España, solo superado en Europa por Grecia y Portugal– hace que no se vean limitadas por estupideces tales como el “qué dirán” o al “parecer rar@”. y la ausencia de miedo a hacer cosas que sean diferentes hacen que se puedan expresar de manera creativa con mayor facilidad que en otros países.

obviamente, el reverso tenebroso de este aspecto positivo es que las personas individualistas caen con mayor facilidad en patrones de egoísmo, ya que el foco de su actividad se centra en el “yo” y no en el “nosotros”.

el tema del “ego-ismo” es, desde luego, muy importante al hablar de arte, puesto que la persona artista debe mirar en su interior para fraguar algo sólido y conseguir esa mezcla de todo lo leído/visto/escuchado/comido/pensado/soñado… que es la creación original.

el arte debe tener, pienso yo, un elevado grado de ombliguismo en la fase de la creación y un altísimo grado de generosidad en la fase de la difusión y “consumición” final por parte de quienes experimentan la obra artística. esto no quiere decir que todo el mundo pueda crear por el mero hecho de ser egocéntrico. la auténtica creación artística no sale casi nunca del “genio” sino de la práctica, la revisión de lo que otras personas crean y, también, la formación.

mi punto aquí es que, ahora, más que nunca, podemos dar rienda suelta a todo lo que llevamos dentro y ofrecerlo a quien quiera escucharnos/leernos/mirarnos/… pero esto no quiere decir que todos lo podamos hacer bien.

c) motivo de este post / conclusión del mismo

quizá habría que preguntarse si la calidad ha dejado de utilizar una escala dogmáticamente compartida.Quizá el “hacer” sea ahora suficientemente importante y el canon/lo correcto están en vías de extinción. con todo lo bueno y malo que ello conlleva.

… o si, por el contrario no deberíamos volver a un crítica que hiciera uso de un subjetivismo estratégicamente tradicionalista, con reglas críticas más o menos estables que utilizar como herramientas mientras conserven su función, sin caer en los dogmatismos del pasado ni olvidar el valor e la fluidez ocasional. el objetivo final sería hablar sin remordimientos  o miedo a no parecer cool, del buen arte, la buena literatura…

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arte y presencia online

ayer tuve la oportunidad de estar presente en una exposición recopilatpria de las obras expiestas en la Kunststiftung Baden-Würtemberg de Stutgart. entre las obras de jóvenes artistas alemanes -creo que el mayor tenía 35 años-, el trio de jazz que amenizaba la tarde y el buen Trollinger me encontré con un pintor y galerista enamorado de España con el que pude hablar sobre publicitación de arte, apreciación artística en diferentes países europeos y cosas de ese calibre. lo que me fascinó de la conversación fue la aeguridad con que el artista -de unos sesenta años- hablaba sobre la utilidad de promocionarse en internet:
para él aún existe una diferencia clara entre el tipo de gente que compra con la medicación de Internet -ya sea por catálogos p tiendas online- y quienes lo hacen por observación directa. él, reconociendo que las cosas le van bien, me decía que prefiere estar fuera de la red porque eso le confiere entre su clientela una cierta pátina de exclusividad. no hay reproducciones digitales de sus obras, mi copias ni múltiples ediciones de una obra, sólo lo que sale de su pincel y que sus client@s eligen por encontrarlo en la galería.
algo así como usar la ausencia de ruido mediático para publicitar si obra -cualquiera puede hacer una página web pero no todo el mundo puede vender sin caer en las garras del marketing tradicional-.
puede que no esté de acuerdo con su rechazo total de la presencia online, pero sin duda reconozco la elegancia anacrónica de ese “no-estar” en la red. me parece una versión previa del “no-querer-estar” en facebook que parece ser una tendencia hipster en USA.

vía email from cajón de sastre de nachovega

 

comunidades de saber

siempre he creído que compartir tiempo y espacio con gente que está en tu “misma onda” hace que avances. consigue poner a un montón de gente creativa en la misma sala, y algo interesante está a punto de pasar -puede que sea una nueva obra de arte, una pieza de software, una idea genial de cualquier clase, una fiesta fuera de toda proporción… o todo lo anterior-.

una filosofía parecida está detrás de muchos tipos de asociaciones, por ejemplo los hacklabs que podemos encontrar en muchas ciudades de España, donde gente con interés por la tecnología se junta para compartir información.

este tipo de agrupaciones suelen depender del interés y la fuerza de personas que creen en los beneficios de trabajar en grupo. pero muchas instituciones se dan cuenta de los beneficios de agrupar a gente “que piensa parecido”.

hace unos años viví en el Oldenborg Center, dentro de Pomona College, donde l@s estudiantes vivían en diferentes secciones divididas según determinados intereses. la idea era que así se favorecía la creación de actividades y grupos de interés afines a sus estudios del español. la cosa funcionaba.

desde ayer estoy viviendo “de visita” en la Kunststiftung Baden-Württemberg, una especie de fundación artística/sala de exposiciones/centro de arte contemporáneo/residencia de artistas. todas esas categorías hacen falta para describir lo que hacen en esta inmensa mansión que cada año concede becas a jóvenes artistas para que residan, si quieren, en el edificio y trabajen en alguno de los múltiples talleres que ponen a su disposición. el sitio es una mezcla entre una residencia de estudiantes y una continua sala de arte contemporáneo. se nota que aquí hay gente joven organizando deliciosas locuras -por ejemplo invitar a artistas a que preparen una comida y elijan una película a ser proyectada para dar a conocer a “la persona más allá del artista”.

el hecho de que se potencie el networking entre gente joven es importante para asegurar que en el futuro los guetos artísticos -esas tertulias de escritores que sólo saben hablar de su montón de egocéntrico estiércol- desaparezcan en favor de conversaciones más abiertas a influencias procedentes de mil y un lugares diferentes.

[foto propiedad de la Kunststiftung Stuttgart]