El individuo ante el colectivo en una heladería

Esta no es mi heladería, pero es una heladería

Una de las muchas ventajas de viajar y conocer de cerca diferentes culturas es que permite establecer comparaciones subjetivas, pero basadas en hechos concretos, entre la/s cultura/s de la/s que uno proviene y la/s que se encuentra en su deambular.

Es fácil caer en cualquiera de los dos extremos de la crítica cultural: la subjetiva basada en creencias popularizadas (que implica una amplia dosis de exotismo + prejuicios/racismo) o la comúnmente entendida como científica, que realiza estudios cuantitativos objetivos y luego ofrecen conclusiones que no dejan de ser, por mucho que pretendan rigor matemático, interpretaciones subjetivas de los datos (Our descriptions of the world are always partial, selected and filtered).
Pero yo estoy en una heladería en el centro de Berlín, en la que un chico y una chica del norte de Italia (Veneto, creo) están atendiendo a un sin fin de personas de diferentes culturas y grupos étnicos, algunos de los cuales viven en esta babel alemana, mientras que otros están de visita. Y cada uno hace cola a su manera, se relaciona con las personas que lo rodean de modo diferente y se comporta en este espacio público como considera adecuado. Esto quiere decir que algunos parecen estatuas inmóviles, moviéndose solo cuando la fila avanza, otros están escuchando música y bailando ligeramente en los escasos centímetros que le permite la distancia entre quien le precede y quien le sigue, otros se apoyan contra las paredes o se sientan en el suelo de la heladería… Y yo me pregunto por la relevancia general de estas diferencias, según mi percepción personal.
Lo interesante de la escena en la heladería es que me enfrenta a mis propios prejuicios sobre cómo se interaccionan diferentes culturas con lo que les rodea, que podría reducir a dos extremos: hay quien está atento a no molestar a otras personas, hasta el punto de moverse continuamente para facilitar la entrada o salida de gente del local, y hay quien está sentado hablando a voces por el teléfono sin importarle que la gente tenga que maniobrar a su alrededor para entrar en la tienda, o ir hacia la puerta con la compra, dependiendo del momento. El chico que espera llega a la caja, pide y paga, mientras que el chico que estaba sentado en el suelo hasta que el cliente precedente se da la vuelta con su helado sigue hablando por teléfono (le dice a su interlocutor que está en una heladería y tiene que elegir sabor), y recuerda, solo al final, que su cartera está metida en la mochila y que sacar el dinero requerirá el uso de dos manos, y un poco de tiempo. Obviamente todo esto está filtrado por mi percepción, fruto de una cultura y experiencia vital concreta.
Pensando en la escena de la heladería no puedo evitar sentir cierta simpatía por el chico que se mueve de un lado a otro, aunque resulta casi cómico en su excesiva consideración (hay espacio suficiente a su alrededor para que la gente pase), y confieso sentirme irritado por la falta de civismo de quien se sienta en el suelo, con una mochila imponiendo su espacio personal y ocupando un metro de heladería, mientras el resto tenemos centímetros de libertad en nuestra espera y luego nos hace perder tiempo a la hora de pagar… aunque reconozco que él está mucho más cómodo que ninguna otra persona en fila y posiblemente lleva una vida más relajada.
Para mí la diferencia entre los dos clientes de la heladería simboliza perfectamente dos extremos de la línea que lleva del colectivismo al individualismo. Parafraseando a Darwish y Huber, el individualista piensa en sí y los suyos, mientras que el colectivista piensa en grupos más amplios.
Individualistic cultures emphasize promoting the individual’s and his/her
immediate family’s self-interest (underlining individual rights, not responsibilities),
personal autonomy, privacy, self-realization, individual initiative, independence,
individual decision making, an understanding of personal identity as the sum of
attributes of the individual, and less concern about the needs and interests of others.
As examples of typical individualistic societies, Australia, Great Britain, Canada the
US are named. Collectivistic societies, on the other hand, emphasize loyalty to the
group (while the group in turn cares for the well-being of the individual), emotional
dependence on groups and organizations, less personal privacy, the belief that group
decisions are superior to individual decisions, interdependence, an understanding of
personal identity as knowing one’s place within the group, and concern about the
needs and interests of others. As typical collectivistic societies China, Hong Kong,
India, Japan, Pakistan and Taiwan…

Individualism vs. Collectivism in Different Cultures: A cross-cultural study

 

Sé que no es muy científico hacer sociología de heladería, y utilizo esta anécdota solo como introducción para confesar que, en muchas ocasiones, mi experiencia concreta con gente de determinadas culturas se ajusta bastante bien a los datos generalizados sobre dicha cultura. Siempre hay sorpresas que se desmarcan de las estadísticas, porque, al fin y al cabo, somos personas con la capacidad de decidir cómo actuar en cada momento, aunque en muchos casos la inercia normalizada de lo que se hace, cómo se hace y cuándo se hace en nuestra casa se impone a la potencialidad de cambio y decisión del individuo.

Hay muchos estudios que analizan la identificación con los rasgos individualistas o colectivistas en diferentes partes del mundo, pero, quizás por cercanía, me llama la atención este mapa sobre la situación en Europa, creado como una visualización del impresionante estudio realizado por el psicólogo social Geert Hofstede.

No se trata de que los españoles seamos más individualistas que los portugueses pero menos que los finlandeses, sino de que dentro de un mismo país existen diferencias significativas. Fijémonos en el caso de Italia, un país que presenta seis niveles de individualismo… que responden casi perfectamente al estereotipo sobre la marcada división intra-cultural del país entre norte, centro y sur, siendo el norte más parecido a la norma centroeuropea, con valores de desarrollo individual, y el sur más idiosincráticamente italiano, con fuertes valores de grupo, no solo familia.

Como persona crecida en Asturias, una región que, según el estudio y mi percepción desde dentro, tiende hacia el colectivismo, veo las consecuencias positivas de una sociedad en la que los individuos aún prestan un poco de atención a las necesidades de quienes les rodean. Como persona que lleva 12 años viviendo en países que tienden al individualismo (EEUU, 91%, Holanda 80%, Alemania 70%) también veo las ventajas de una sociedad que incita a desarrollar las inquietudes personales sin dar demasiada importancia a las presiones de terceras personas. Ambos extremos, el 100% y el 0%, me resultan inconcebibles, y mi origen cultural y experiencias vitales hacen que me sienta más cómodo -sorpresa- entorno al 45%, nivel más individualista presente en la norma de mi región, aunque no viva allí desde hace años.

Cuando veo situaciones como la de la heladería no puedo dejar de pensar en aquel hombre que falleció tras dos horas desangrándose en una calle de Nueva York, periodo en el cual más de 20 personas pasaron junto a él.

Más allá de la moralina fácil, me pregunto a menudo hasta que punto yo soy más importante que mi comunidad, los otros. ¿Cuál es mi valor si no soy parte de nada más grande que yo mismo? ¿Dónde está la línea en la que mi generosidad con el grupo hace que pierda mi significado como persona?

arte, egoísmo y crítica: todo el mundo es un artista. todos podemos hacer lo que nos propongamos

big-fish-3

a) todo el mundo es un Artista

 Apps como Instagram triunfan. cada nuevo teléfono móvil lleva incorporado mejores herramientas de edición fotográfico, o incluso de vídeo, con las que alterar y “perfeccionar” nuestra original y única (ejem) visión del mundo.

la cultura del compartir está aquí y forma ya parte de cómo entendemos la vida en el siglo xxi. compartir el coche o la casa, decía en otro post, pero también compartir nuestro mundo interior a una escala jamás vista con anterioridad.

todos somos artistas, aunque no tengamos demasiada práctica ni formación artística, nadie se interese por nosotros o quiere utilizar/remezclar/comprar nuestras obras, ni nos lo planteamos. la moneda de cambio preferida es la aceptación y el reconocimiento de nuestros pares, que, en muchos casos, no se nos muestran únicamente como fotografías de perfil retro-vintage-pixeladas cuyos equivalentes en carne no vamos a conocer nunca.

un “me gusta/i like/+1/<3/…” es un indicador de éxito y esto vale más que un puñado de euros… aunque el sueño de la profesionalidad está siempre ahí, al final del túnel.

¿cuántas nuevas “youtube stars” han aparecido en los últimos años? [miles]

¿cuántas de esas estrellas se pueden ganar el pan con el sudor de sus micros? [Justin Bieber]

vivimos un momento histórico en el que la producción artística es descomunal. nunca antes se habían tomado tantas fotos, nunca antes se habían cantado tantas canciones con el fin de compartirlas con el público, nunca tantas personas habían publicado tamaña cantidad de relatos o poemas… y todo ello de una tan generalizada mediocre calidad.

el artista Joachim Schmidt se dedicó hace unos años, a recopilar fotografías que la gente publica en internet y organizarlas según temática, publicando colecciones que ponen de manifiesto la poca originalidad de nuestro arte. en sus libros vemos cientos de tazas de café, miles de platos de comida, millones de monumentos idénticos con personas en muy parecidas poses.

nihil novum sub sole, está claro. pero todo lo que contribuya a que miremos el mundo con mejores ojos, busquemos belleza u originalidad en lo que nos rodea, y tratemos de elevar nuestra percepción de nosotr@s mism@s… todo eso me parece más que necesario. ése es mi punto.

b) todos podemos hacer lo que nos propongamos

una de las cosas que más me sorprende de vivir fuera de España -desde hace casi una década ya- es el optimismo vital y la seguridad en sí mismas que tienen, desde pequeñas, muchas personas con las que me he encontrado en EE.UU. y Alemania.

este nivel de autoconfianza -nacido del alto grado de individualismo que existe en estos países, comparado con el mínimo nivel de España, solo superado en Europa por Grecia y Portugal– hace que no se vean limitadas por estupideces tales como el “qué dirán” o al “parecer rar@”. y la ausencia de miedo a hacer cosas que sean diferentes hacen que se puedan expresar de manera creativa con mayor facilidad que en otros países.

obviamente, el reverso tenebroso de este aspecto positivo es que las personas individualistas caen con mayor facilidad en patrones de egoísmo, ya que el foco de su actividad se centra en el “yo” y no en el “nosotros”.

el tema del “ego-ismo” es, desde luego, muy importante al hablar de arte, puesto que la persona artista debe mirar en su interior para fraguar algo sólido y conseguir esa mezcla de todo lo leído/visto/escuchado/comido/pensado/soñado… que es la creación original.

el arte debe tener, pienso yo, un elevado grado de ombliguismo en la fase de la creación y un altísimo grado de generosidad en la fase de la difusión y “consumición” final por parte de quienes experimentan la obra artística. esto no quiere decir que todo el mundo pueda crear por el mero hecho de ser egocéntrico. la auténtica creación artística no sale casi nunca del “genio” sino de la práctica, la revisión de lo que otras personas crean y, también, la formación.

mi punto aquí es que, ahora, más que nunca, podemos dar rienda suelta a todo lo que llevamos dentro y ofrecerlo a quien quiera escucharnos/leernos/mirarnos/… pero esto no quiere decir que todos lo podamos hacer bien.

c) motivo de este post / conclusión del mismo

quizá habría que preguntarse si la calidad ha dejado de utilizar una escala dogmáticamente compartida.Quizá el “hacer” sea ahora suficientemente importante y el canon/lo correcto están en vías de extinción. con todo lo bueno y malo que ello conlleva.

… o si, por el contrario no deberíamos volver a un crítica que hiciera uso de un subjetivismo estratégicamente tradicionalista, con reglas críticas más o menos estables que utilizar como herramientas mientras conserven su función, sin caer en los dogmatismos del pasado ni olvidar el valor e la fluidez ocasional. el objetivo final sería hablar sin remordimientos  o miedo a no parecer cool, del buen arte, la buena literatura…

[foto]

desde G+: La periodista Helene Zuber, corresponsal de Der Spiegel en Madrid dice sobre la percepción española de Alemania

La periodista Helene Zuber, corresponsal de Der Spiegel en Madrid dice sobre la percepción española de Alemania:

“Los medios la dibujan [a Merkel] como una bruja sin corazón y solo pendiente de sus cálculos políticos. Esta imagen de la canciller ha contagiado la percepción global de Alemania. Pero cabe subrayar que, al margen de sus errores, Merkel representa solo una coartada porque Mariano Rajoy hace lo mismo en España. De hecho, el Gobierno del PP esconde la realidad por un cálculo político y para evitar hablar de un rescate muy probable.”

el artículo, firmado por Miguel Ángel Villena, describe un cambio en la percepción del país germano desde España y viceversa. la crisis necesita tener un origen que podamos señalar con el dedo acusador y convertir en enemigo… y el hecho de que Alemania se beneficiara inicialmente de la caída española ha ofrecido a muchos, incluido el gobierno, un chivo expiatorio muy conveniente.

el problema es que Alemania no ha causado la crisis. la crisis la causaron y mantienen en funcionamiento quienes especulan brutalmente con el valor de los países y las vidas de sus habitantes. pero ése es otro tema.

los estereotipos nacionales sirven para mucho más que para hacer chistes. influyen en la mentalidad de los votantes de cualquier país y hacen que, por ejemplo, en España se vea a Merkel como causa directa del despido de personal docente en los institutos españoles o de los recortes sanitarios. pero, seamos honestos, cualquiera que lea los periódicos se dará cuenta de que Alemania, como primera potencia europea, fija objetivos económicos que nuestro gobierno (electo democráticamente, con todo lo que eso quiera decir sobre la visión política de millones de mis paisanos/as) decide como alcanzar. Alemania pone objetivos porque es quien está soltando más pasta en esta operación de rescate. si nuestros dirigentes deciden aceptar el dinero, como hicieron, es normal que haya condiciones. eso de que el rescate no afectaría a las familias fue otra mentira más.  hubo consecuencias con el primero, que fue un regalo para la banca pero pagaremos tod@s, con el segundo, que fue una corbata de esparto en el horizonte, y las habrá con el que se aproxima, que ya instala la horca que asfixiará el futuro de nuestro país durante generaciones.

lo de despedir profesorado y demás no es otra cosa que la política del PP de privatizar y desmembrar el sector público para beneficiar a amigos y familiares. España es un país con un elevadísimo índice de desvergonzada corrupción política, aceptémoslo. lo de desvergonzada lo digo porque, en otros lugares, cuando te pillan con la mano en caja, te vas sin honores con el rabo entre las piernas. en España no. nuestra clase política no tiene vergüenza.

por eso (ahora llega la segunda arte de los estereotipos) el pueblo alemán piensa en España como, además de la fiesta, los toros y el alcohol, el sitio en el que la gente no se toma la vida en serio y es incapaz de asumir responsabilidades. eso es lo que leen en los periódicos cada vez que se descubre una trama de corrupción en el gobierno o la Casa Real y nadie pierde puesto o título.

tanto el estereotipo español como el alemán son, obviamente, erróneos. pero ambos se ven alentados por el tono de ciertos artículos periodísticos y por las intenciones de políticos y banqueros en ambos países.

otro dato #interesante en el desequilibrio de percepciones lo encontramos en el área educativa. como dice el artículo, en España se aprende alemán principalmente a consecuencia de la crisis por motivos puramente económicos, mientras que en las universidades alemanas el español se estudia desde hace ya décadas como lengua de transmisión de cultura y de los negocios. cierto que muchos de mis estudiantes aprenden la lengua de María Zambrano (por no desgastar a Cervantes) para poder comunicarse mejor cuando salen de Lloret o Mallorca, o para poder trabajar en empresas que hacen negocios con Hispanoamérica, pero los números no mienten, se interesan por nuestro país más que nosotros por el suyo.

unamos desconocimiento (Alemania no es, para muchas personas, más que salchichas enormes, cerveza y nazis, dice Villena) con rabia y aparente impotencia frente a la crisis y sazonemos todo con una puntita del Deutsche Bank y demás ganando euros a costa de España. agitemos con la presencia de una canciller fuerte: lo que obtenemos es una mujer supuestamente sin corazón a la que culpar de todos nuestros males.

Metroscopia dice que la valoración favorable española de Alemania ha bajado un 10% en dos años y que la imagen de Merkel (muy favorable en el 2010) pasa de estar en segundo lugar al sexto. este empeoramiento de las opiniones resultaría inocuo de no se que los países funcionan como cajas registradoras en las que los votantes determinan quién se lleva el monto. de ahí que la opinión del pueblo español o alemán, da igual lo ridícula, obtusa o cerril que sea, sobre el otro país, tiene mucha importancia.

aprender más sobre Alemania o informarnos sobre la crisis en medios no españoles ni alemanes no nos va a sacar antes de la crisis… pero puede que nos aporte claridad sobre las mentiras que nos cuentan nuestros propios gobernantes.

Alemania-España, recelos mutuos

attached image

Alemania no es un paraíso laboral… pero hay trabajo

 

[publicado originalmente en Google Plus]

una semana después de participar en una interesante conversación sobre el vídeo/documental del Follonero sobre a reforma laboral y la vida en Alemania, me encuentro con este artículo que ya tiene un año, pero sigue siendo apropiado para el tema. En el artículo se muestra, de nuevo, la imagen de los (más o menos ) jóvenes titulados que vienen a Alemania y las cosas les van bien.

releo ahora lo que escribí hace una semana y veo que le falta, quizá, resaltar un matiz que apunto pero no desarrollo porque me parece demasiado obvio, y es que Alemania no es la tierra prometida. no todo el que llega de España encuentra curro (aunque no conozco a nadie con formación superior, universitaria o no, que no lo haya encontrado) y el sistema de prestaciones sociales está pensado para funcionar bien, más que para abarcar todos los aspectos del soñado estado del bienestar (es decir, es un sistema pensado para contribuir al funcionamiento del país más que en el bien del individuo y se dan prestaciones de cara a una pronta incorporación al trabajo o para paliar una carencia)

Alemania no es Jauja pero ofrece trabajo a quienes tengan estudios especializados (da igual si formación profesional o universitaria) y hablen alemán o inglés. deberíamos ir a Alemania para conocer una nueva cultura, aprender otro idioma… en vez de tener que hacerlo porque en nuestro país nos repiten constantemente que no les valemos para nada (con las consecuencias psicológicas que eso tiene, recordemos la relación entre desempleo de larga duración y baja autoestima), da igual cuántas carreras, masters, posgrados varios y cursos de reciclaje que tengas.

la conversación original está en:

G+https://plus.google.com/u/0/113354401266680707320/posts/Y93wxPs5xwR

Nachovega.com https://nachovega.com/2012/02/22/mi-opinion-sobre-el-video-del-follonero-acerca-de-la-reforma-laboral-y-la-situacion-en-alemania/

mi opinión sobre el vídeo del Follonero acerca de la reforma laboral y la situación en Alemania

Me mandan desde España el vídeo que el Follonero hizo sobre la reforma laboral, entrevistando a diferentes personalidades de la escena económico-político-social española… y me preguntan qué me parece la parte de Alemania, por aquello de que estoy viviendo y trabajando aquí. Me parece un tema muy interesante así que adjunto enlace a la conversación y el texto de mi respuesta:

Reforma laboral (vídeo del Follonero)

[Contexto: todo lo que digo aquí es fruto de mi experiencia personal viviendo y trabajando en Alemania, no soy sociólogo y no conozco todos los datos]
Vamos con la respuesta kilométrica:

Respecto a la reforma laboral en España, lo que dice el señor Méndez es verdad, se creará precariedad porque se van a reducir los derechos de los trabajadores. Sobre el hecho de que se creen o no trabajos… no lo sé, el problema está, creo, en cómo se entiende el trabajo en España, tanto por parte de la patronal (sin ningún tipo de conciencia social, presente en los empresarios de otros países) como de l@s trabajadores (me refiero sólo a quienes creen que el café a las 9 el pincho a las 11 y el teléfono sonando todo el día es algo compaginable con hacer bien tu trabajo en sólo 8 horas)

La parte de Alemania me parece muy interesante, sobre todo por lo que dicen los entrevistados (todo es verdad). Por ejemplo, la chica que trabaja de camarera y gana 350€ por trabajar 15 horas y con su otro trabajo hace un total de 30 horas y llega a los 700, ese suele ser un curro para estudiantes, y, de todas maneras, el sueldo no está del todo mal. El chico que es “jefe” de los alemanes lo dice todo muy claro, entras a currar, haces tus horas de manera profesional (sin perder el tiempo con facebook u otras pijadas), y cuando llega la hora de pirar, te piras. En Alemania es extraño que una persona se tenga que quedar más allá de su hora de salida y la adecuación de los horarios de trabajo a las necesidades de los trabajadores es bastante más flexible que en España (conozco bastante gente que tiene que salir antes un día de la semana o no ir a trabajar un día al mes o… por diferentes factores, y la empresa se acomoda, recuperando horas de trabajo en otros momentos, sin que haya ningún problema. Se entiende que el trabajo debe encajar en la vida del empleado, no al revés). Lo que dice el sociólogo, único en el vídeo que es realmente crítico con la situación y único que es alemán, nos muestra la cara oscura de la misma moneda: el concepto de paro es más limitado que en España… pero cuando se termina tienes acceso a “las prestaciones” que son, verdaderamente, una pasada: te pagan el alquiler, o parte del mismo y te dan un pequeño sueldo. Al Follonero le sorprende que si tienes coche o pico en propiedad el estado no te de pasta… y es verdad que sería genial si no fuera así, pero el estado neoliberal/cristianodemócrata alemán considera que sólo deben cuidar a quienes, realmente, no tengan nada… ¿controvertido?, sin duda.

Experiencia personal: mientras estábamos terminando los estudios, a nosotros nos pagaron el 75% de nuestro piso que tenía bastante más de 40m2, y a I. le daban una prestación para que llegara al sueldo mínimo, porque ella trabajaba unas 6 horas a la semana en un museo. ¿Te imaginas en España estar terminando la carrera, tener un curro de unas horas a la semana ( = ganar experiencia en tu campo) y poder vivir en tu piso, teniendo además un sueldo, aunque fuera pequeño?

Creo que se nota qué interesa al Follonero. Está intentando contar la historia de un país en que las cosas no son perfectas, que no lo son, y donde el mayor % de empleo esconde una realidad de precariedad… y ahí es donde encaja mi explicación. Conozco bastantes “expatriados” llegados de diferentes países de habla hispana (y más norteamericanos, ingleses y franceses), y debo decir que la mayor parte de los que vienen aquí tienen muchas más posibilidades de encontrar un trabajo que en su país de origen… el problema está en cómo vienes y qué buscas. El problema principal es, espero que nadie se sorprenda, el idioma. Si no hablas un mínimo de alemán, a no ser que tengas una formación muy cualificada y tu inglés sea bueno, posiblemente terminarás currando de camarero cobrando 15-20€/hora, dependiendo del tipo de contrato que tengas. Si hablas un poco de alemán, tus posibilidades se disparan y ahí es donde la cosa empieza a ser muy interesante y va más allá de la supervivencia: los sueldos en Alemania son mucho más altos que en España (salvo para los futbolistas), la jornada de trabajo es más corta, las ayudas a jóvenes mucho (MUCHO) mayores.

Por supuesto también hay gente aquí que no encuentra curro de lo suyo y por supuesto que hay gente que odia su trabajo y jefes que son auténticos cabrones y compañeros de trabajo que no limpian la cafetera después de usarla y luego llega el fin de semana y el lunes el filtro es un horroroso jardín botánico, etc, etc, etc Pero puedo decir que, del grupo de mis amistades aquí (repartido por diferentes grados de estudios, etnicidades, y nivel social de su familia) un 75% tiene un curro que considera satisfactorio, un 20% curran en algo que no les hace totalmente felices y un 5% no encuentra curro [parece mentira pero para escribir esta tontería de línea acabo de pasarme unos minutos haciendo tablas del 3 para calcular amigos/curros/satisfacciones 😀 ]. De mis amistades llegadas de España, digamos que sólo conozco un caso de persona con estudios universitarios que no encuentre curro en su sector (y eso es porque se trata de un sector ligado al mundo del arte, y siempre resulta complicado) pero incluso esa persona tiene un currillo en una institución cultural…

resumen y conclusión: EN MI EXPERIENCIA (lo grito para evitar que se me acuse de generalizar) quien llega a Alemania con una visión realista de la situación (en ningún sitio regalan nada y la perfección solo existe en los postres de las abuelas), con un mínimo control del Alemán (vamos, un curso de la academia de idiomas y 2 horas de tandem a la semana con un/a nativ@ durante medio año antes de expatriarse) y formación en “algo” que exista por aquí, encuentra curro. punto.

arte y presencia online

ayer tuve la oportunidad de estar presente en una exposición recopilatpria de las obras expiestas en la Kunststiftung Baden-Würtemberg de Stutgart. entre las obras de jóvenes artistas alemanes -creo que el mayor tenía 35 años-, el trio de jazz que amenizaba la tarde y el buen Trollinger me encontré con un pintor y galerista enamorado de España con el que pude hablar sobre publicitación de arte, apreciación artística en diferentes países europeos y cosas de ese calibre. lo que me fascinó de la conversación fue la aeguridad con que el artista -de unos sesenta años- hablaba sobre la utilidad de promocionarse en internet:
para él aún existe una diferencia clara entre el tipo de gente que compra con la medicación de Internet -ya sea por catálogos p tiendas online- y quienes lo hacen por observación directa. él, reconociendo que las cosas le van bien, me decía que prefiere estar fuera de la red porque eso le confiere entre su clientela una cierta pátina de exclusividad. no hay reproducciones digitales de sus obras, mi copias ni múltiples ediciones de una obra, sólo lo que sale de su pincel y que sus client@s eligen por encontrarlo en la galería.
algo así como usar la ausencia de ruido mediático para publicitar si obra -cualquiera puede hacer una página web pero no todo el mundo puede vender sin caer en las garras del marketing tradicional-.
puede que no esté de acuerdo con su rechazo total de la presencia online, pero sin duda reconozco la elegancia anacrónica de ese “no-estar” en la red. me parece una versión previa del “no-querer-estar” en facebook que parece ser una tendencia hipster en USA.

vía email from cajón de sastre de nachovega

 

comunidades de saber

siempre he creído que compartir tiempo y espacio con gente que está en tu “misma onda” hace que avances. consigue poner a un montón de gente creativa en la misma sala, y algo interesante está a punto de pasar -puede que sea una nueva obra de arte, una pieza de software, una idea genial de cualquier clase, una fiesta fuera de toda proporción… o todo lo anterior-.

una filosofía parecida está detrás de muchos tipos de asociaciones, por ejemplo los hacklabs que podemos encontrar en muchas ciudades de España, donde gente con interés por la tecnología se junta para compartir información.

este tipo de agrupaciones suelen depender del interés y la fuerza de personas que creen en los beneficios de trabajar en grupo. pero muchas instituciones se dan cuenta de los beneficios de agrupar a gente “que piensa parecido”.

hace unos años viví en el Oldenborg Center, dentro de Pomona College, donde l@s estudiantes vivían en diferentes secciones divididas según determinados intereses. la idea era que así se favorecía la creación de actividades y grupos de interés afines a sus estudios del español. la cosa funcionaba.

desde ayer estoy viviendo “de visita” en la Kunststiftung Baden-Württemberg, una especie de fundación artística/sala de exposiciones/centro de arte contemporáneo/residencia de artistas. todas esas categorías hacen falta para describir lo que hacen en esta inmensa mansión que cada año concede becas a jóvenes artistas para que residan, si quieren, en el edificio y trabajen en alguno de los múltiples talleres que ponen a su disposición. el sitio es una mezcla entre una residencia de estudiantes y una continua sala de arte contemporáneo. se nota que aquí hay gente joven organizando deliciosas locuras -por ejemplo invitar a artistas a que preparen una comida y elijan una película a ser proyectada para dar a conocer a “la persona más allá del artista”.

el hecho de que se potencie el networking entre gente joven es importante para asegurar que en el futuro los guetos artísticos -esas tertulias de escritores que sólo saben hablar de su montón de egocéntrico estiércol- desaparezcan en favor de conversaciones más abiertas a influencias procedentes de mil y un lugares diferentes.

[foto propiedad de la Kunststiftung Stuttgart]