ilusiones

hace tiempo que pienso eso de mi generación. no hay grandes discursos porque todos los pasados resultaron ser falsos. llegamos tarde a todas las revoluciones y esas cosas. las grandes convicciones están por desaparecer en la pequeña España. ya no somos católicos -aunque la mayor parte esté bautizada- ni creemos en el socialismo o el ninguna otra doctrina.

desde mi posición como varón español puedo decir que nuestros padres lo tuvieron más fácil que nosotros. nuestras madres un poco más que nuestras hermanas. estamos cansados de luchar antes de empezar porque nos acostumbramos a escuchar aquello de que el futuro estaría jodido. cosas que tiene el ser adolescente en los noventa. está no es la primera crisis que vemos.

lo que nos queda es encontrar nuestro nicho de felicidad y quedarnos ahí quietos, parados. porque fuera de eso la vida muerde y es muy jodido salir adelante. por eso estamos bien con mamá y papá. porque fuera es casi imposible estar, jugando con las reglas y las cartas que nos han dado.

sabemos que antes o después la vida nos va a dar un apretón de manos y vamos a aparecer en el mundo de los adultos… pero  eso puede esperar, cada vez más. ahora la adolescencia llega hasta los 35, ¿lo sabías?.

no creo que la presente situación nos afecte demasiado. qué más da, al final solo dependemos del techo que nuestras madres han pagado y de la comida que ponen en nuestros platos cada día. del resto nos encargaremos nosotros, pero sin tomárnoslo demasiado en serio, al fin y al cabo todo el mundo sabe que la cosa está muy mal para los JASP… así que imagínate para nosotros, que llegamos por los pelos a ver aquellos anuncios.

la calle está muy dura, como diría un compañero argentino. y la bebida muy barata. así que podemos permitirnos el lujo de emborracharnos cada sábado, al menos eso es divertido. te devuelve a tu sitio, a tu puesto. puede que no tengamos el trabajo que nos merecemos, pero al menos somos felices. debo reconocer que eso ya es algo.

un problema derivado de esta situación es que desde fuera también nos ven así. por eso cuando solicitas un puesto te miran de reojo, porque saben lo que dicen de ti. lo que tú mismo dices de ti: que no vales nada. así que te hacen bajar por toda una espiral de ritos de paso que te desgastan y te hacen más y más viejo hasta que al final, cuando estás al borde de la adolescencia consigues algo que parece de verdad pero que no siempre está cerca de la historia que te contaron cuando emepezaste a estudiar. y miras a tus amigos que no perdieron el tiempo en la universidad sino en formaciones técnicas y ves que tienen sus “historias de vida” desde hace diez años -reconócelo, casi nada ha cambiado en la tuya desde que cumpliste 18- pero no les envidias, al fin y al cabo tú sabes cosas que ellos no saben. aunque ya no lo dicen así en la universidad, eres elite. en paro pero élite.

 así que seguimos adelante. peleando contra la vida mientras esperamos la merienda. haciendo cosas inteligentes que se quedaran en nada por la ausencia de un lugar para nosotros. siguiendo un destino que nos llegará de la mano del INEM o de un primo de nuestra madre.

hemos perdido muchas cosas. la Ilusión es una de ellas. y el futuro, del que hablaré en otro momento, es otra.

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