arte en la locura


ayer pasé un par de horas deambulando por el Sammlung Prinzhorn y fue una muy interesante experiencia. se trata de un museo adscrito al centro universitario de psiquiatría de Heidelberg en el que se exponen obras creadas por intern@s en esa u otras instituciones. el museo es sobrecogedor en algunos momentos: escasa iluminación para minimizar el deterioro de las piezas -realizadas casi siempre en materiales de baja calidad y algunas con más de un siglo-, diferentes temáticas y estilos juntos y la biografía de l@s artistas, que siempre le añade una carga histórica a la obra. por ejemplo:

+ el albañil ingresado con esquizofrenia que crea una serie de esculturas para representar la dualidad masculino/femenino que hay en todo ser humano, incluidas las múltiples representaciones de Jesucristo y Jesucrista, los ídolos que evocan totems tribales del África más rpofunda -y Hollywoodiense- o su vaca saliendo caminando de rodillas con el genial título “Vaca que camina católica”.

+ la mujer que escribe repetidamente “mi dulce corazón” hasta llegar el punto de que toda la cuartilla es de color gris y entonces ella decide escribir-pintar más palabras en ciertas zonas del papel para hacer figuras lineales de par en par… en las que es más que fácil evocar la imagen -imposible- de un cromosoma pintado con palabras.

+ la pintora de éxito, Maria Kraetzinger, metida de lleno en la bohemia de los años 20-30 que escribía innumerables cartas rellenas de dibujos a su “Rey Gustav”. las cartas llenas de una tristeza palpable, con mensajes como “Rey Gustav, ven por fin. Yo no estoy enferma y me veo obligada a vivir con enfermos repetidas una y otra vez en decenas de cartas… hasta que olvidó el nombre de la persona a quien escribía y quedó para siempre ingresada, en silencio. historia triste que lo es más si sabemos que Gustav era el nombre de su ginecólogo, al que sólo había visto un par de veces y al que había empezado a acosar, para disgusto de su familia y prometido.

+ el hombre de negocios Rudolf Morgenstern, que clama haber descubierto una conspiración judaica que está detrás de la muerte real en Servia (comienzo de la I Guerra). este caballero decía tener en su poder el arma del arcángel Miguel, perdida en el Antiguo Testamento… y así se lo hacía saber el Rey de Bélgica, Inglaterra y gobernador alemán. todo expresado en composiciones pictóricas en las que se combina la ilustración con el mensaje críptico, disfrazado con letras griegas, que aún se resiste a ser totalmente descifrado.

+ Katharina Dentzel, que se construyó un hombre de paja con barba y testículos… pero hizo que fuera un hombre viejo, quizá porque uno joven resultaba indecoroso para una dama como ella…

personalmente, la unión biográfico-artística es la que me aporta el mayor grado de interés en este museo. casi todas las obras tienen una factura propia de un artista amateur, con algunas brillantes excepciones, pero la intención de su factura -algunas veces algo tan sencillo y lúcido como “evitar la locura”- le aporta un extra de significado. artistas que habían gozado de cierta reputación -esa es la exposición actual- tratando de exorcizar sus demonios de la única forma que sabían, consiguiendo material de pintura de entre los juguetes dejados a los locos, haciendo pinturas con heces, maximizando los colores y las posibilidades de la tinta para expresar infiernos y paraísos.

me dejó sin habla. ¿se nota?.

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