1749794474_5b24dae1ae_m.jpgrepasando noticias académico-tecnológicas llego a un post que me parece interesante:Luis von Ahn, el tipo que creó los reCAPTCHAS, habla sobre el sistema de «publica o perece» en el que está basado cada vez más el mundo de las universidades.

se supone que si eres un buen profesional eres capaz de mantener un cierto nivel de artículos, libros, reseñas… con las que das a conocer los avances que haces en tu determinado campo del saber.

en realidad se convierte en un absurdo porque genera una especie de necesidad de estar en imprenta, como si ese fuera el objetivo final de la investigación.

entiendo que es necesario contribuir al saber general pero… ¿es eso lo que se consigue sacando un artículo cada 6 meses?, ¿no hay una forma mejor de generar saber y hacerlo accesible?.

von Ahn hace una interesante proposición al final de su, ya de por sí, breve post, y es la creación de sistemas alternativos de publicación y revisión de la producción «científica».

¿cómo sería el mundo académico si en vez de someterte al examen dilatado en el tiempo de un grupo de especialistas pudieras recibir feedback casi instantáneo de miles de personas expertas en tu campo?.

¿no sería esa inmediatez y accesibilidad lo que se busca?

si alguien está estudiando la mutación de las células de un cierto tipo de cáncer… no es más provechoso conocer los detalles de la investigación de inmediato que esperar a que se publique el número de turno de la revista X?.

alguien me comentó hace tiempo que el mundo académico es un poco como un círculo de personas que se… dan palmadas en la espalda unas a otras. hay que pertenecer al club para recibir o dar una palmada. y claro está que mi opinión no tendría ninguna relevancia en una discusión sobre células cancerígenas, porque no soy un experto en el tema, pero ¿cuántas personas con capacidad de aportar algo valioso a la discusión científica no se quedan fuera por no pertenecer a un determinado centro de saber con acceso a los recursos necesarios, por ejemplo tener el dinero para pagar una suscripción a la revista X?.

la información, como el agua o el qi, tiende a fluir. eso es innegable. y este tipo de ideas, de conocimiento compartido, van a formar cada vez más parte del mundo científico. esperemos.

por cierto, si os interesa ver una de las conferencias de von Ahn, hablando con la gente de Google sobre computación humana, aquí tenéis el link.

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supongo que cada cual tiene sus fetiches propios a la hora de trabajar. hay quien necesita lápices de muchos colores cuando revisa un documento, hay quien necesita cierta música para sentirse a gusto… y hay quien sabe que sin una pizarra veleda -o pintarrón, que dicen algunos(?)- no será capaz de producir tan buenas ideas. yo soy de los últimos. me he acostumbrado a tener una gran superficie blanca sobre la que hacer esquemas y mantener una relación «plástica» con mis pensamientos, y ahora no se me ocurre abordar un análisis sin tener esta herramienta.

el problema es que estamos hablando de una tecnología muy de los 90 con un uso bastante limitado -rotuladores de colores, escribir y borrar- así que le falta un punto mayor de sofisticación para cumplir los requisitos de este fin de década del nuevo milenio. y ahí es donde entran las llamadas PDI, que te permiten proyectar una imagen sobre la que puedes interactuar, bien para escribir, dibujar o llevar a cabo cualquiera de las actividades para las que usarías una veleda -salvo colocarte con los rotuladores- bien para utilizarla en conjunción con conexiones a internet, o la variedad de utilidades que nos puede brindar un ordenador.

bien, pues las PDI llegan a España y empieza a cobrar fuerza, según leo en Público, a través del Centro de Recursos Pedagógicos Baix Llobregat 6, donde se imparten cursos para docentes sobre esta herramienta y sus posibles usos.

genial, bienvenid@s al siglo xxi. el problema con esta buena noticia está en el coste de los elementos necesarios para construir una de estas pizarras -y no digamos de las táctiles o las que poseen una pantalla-. así que tecnología genial pero con un coste prohibitivo para llevar una a cada clase, que sería lo deseable.

y aquí es donde entra Johnny Lee y su pizarra interactiva por menos de 50€ a partir del mando de la wii. los microsiervos han escrito sobre el tema y en la página de TED encontramos el vídeo de su demostración.

un ejemplo de «think different». publica a través de youtube cómo crear tu propia PDI en vez de crear una patente restrictiva que busque demandar a todo el que haga algo parecido sin pasar por su cuenta bancaria; y luego explica cómo va a seguir desarrollando su tecnología para crear un prototipo de gafas que permita jugar a juegos con sensación 3d sólo moviendo la cabeza. un modelo de negocios 2.0: conocimiento compartido + feedback continuo = gran altavoz + mejoras en su producto => producto publicitado antes de nacer (negocio) y respeto de la comunidad geek.

(foto de Dan Zen)