un estudio de la Universidad de California en San Francisco anuncia que, después de catorce años recogiendo y analizando datos de 78 niños y niñas criados en parejas lesbianas, es posible afirmar que estos niños y niñas salen mejor parados en tests académicos y evaluaciones sociales que sus pares en el grupo de control con padres heterosexuales. además, resultan menos violent@s.

por supuesto, habrá quien diga que, como el estudio lo ha llevado a cabo un grupo de investigación integrado completamente por lesbianas, y que eso supone una falta de rigor. pero como ese es el tipo excusa para atacar cualquier investigación que se salga de lo canónico, pues no voy a gastar demasiado tecleo en explicar por qué eso es estúpido. valga decir que si no lo hacen ellas, nadie va a tomarse el esfuerzo de hacerlo.

me alegro de que el National Longitudinal Lesbian Family Study haya arrojado esas conclusiones, pero no me sorprende demasiado, al fin y al cabo no se trata de que las lesbianas tengan hijos más listos que los heterosexuales sino que, supongo, el hecho de que tu mamá y tu mamá no hayan sido educadas para competir con y por todo -como nos pasa generalmente a los hombres- y, además, sepan de primera mano lo que significa pertenecer a una minoría, el resultado puede ser una criatura que se educa en el respeto a otras formas de vida. algo que no nos vendría mal al resto.

cuando leí el artículo del New Scientist en que se resume el estudio, no pude evitar pensar en la importancia que tienen este tipo de investigaciones… y en el poco caso que se les hace en ciertos ámbitos. estos días -en medio de esa crísis económica, causada por banqueros y que beneficia a banqueros, que parecía a punto de pasar y ahora parece a punto de pasar factura, pero de verdad- leo en los periódicos que algunos políticos buscan la eliminación del Ministerio de Igualdad y de las clases de educación sexual, porque son una pérdida de tiempo. y no puedo evitar relacionar ambas cosas. en un nivel micro y macro:

  • en lo micro, creo que hay ciertas realidades que estamos tan acostumbrados a ignorar -la pobreza, la violencia socializada, el fascismo apenas encubierto de la justicia española…- que no nos damos cuenta de que algo va mal hasta que no nos ponen algún tipo de evidencia frente a nosotros. y eso sólo pasa cuando alguien se puede tomar la molestia de investigar lo que pasa, ya se trate de madres lesbianas, rabia al volante y testosterona o abuso de los derechos civiles de la tercera edad y autobuses del PP. o los crímenes de la dictadura franquista. hace falta que alguien pueda investigar lo que ocurre en los márgenes -ya sea de la historia o la sociedad- que el poder va creando y por eso es necesario que exista un Ministerio de Igualdad e Institutos de la mujer. por el bien de toda la sociedad, no sólo de las mujeres.
  • en lo macro, la falta de respeto por los demás y la cerrazón ante otras ideas que no sean las propias -el miedo a aceptar que podemos estar equivocados- es muy propio del mundo hipócrita en que vivimos. se supone que somos transgresores y que entendemos que hay diferentes realidades, pero en el momento que alguien en la banqueta de al lado del bar del barrio pide un café con un acento extraño y piel varios tonos más oscura que la propia, o cuando a alguien no le parece sensato que una herramienta de defensa -como es el ejército- tenga nada que ver con dioses o vírgenes -por muy toledanas que sean-, o cuando alguien dice que la heterosexualidad normativa crea problemas sociales, entonces empiezan los problemas.

si has ido leyendo bien los espacios que voy dejando entre mis líneas, verás que el artículo del New Scientist, aunque interesante, no me interesa demasiado más que como punta de iceberg. lo demás -todo lo demás-, sobre todo lo que pasa en la sociedad de mi querido país -con políticos culpables que no dimiten y secretos clubes multimillonarios que anuncian a bombo y platillo su intención de seguir gobernándonos con su toque a medio camino entre Midas y Herodes -todo lo convierten en oro a cambio de cargarse a los inocentes-.

las parejas lesbianas crían niñ@s más listos, igual que los gobiernos que se preocupan por el bienestar de sus ciudadan@s obtienen sociedades más felices.

vía web from cajón de sastre de nachovega

88103382_b3d5313594_m.jpgya, ya sé que el título es muy serio y no es que me haya dado por meterme a consejero familiar ni nada de eso. pero he estado leyendo un artículo en la Newsweek que habla sobre cómo la crisis está haciendo que muchos jóvenes adultos de ambos sexos vuelvan al nido familiar. el artículo habla de esta encantadora pareja de 51 años que están viviendo una segunda luna de miel cuando sus dos polluelos de 19 y 23 años regresan porque no pueden permitirse pagar las seis paredes que forman sus casitas.

bueno, el artículo está ahí si lo quieres leer -o pasarlo por google translate-.

lo importante para mí es el hecho de cómo vemos la crisis los y las jóvenes de diferentes países. s me paro a pensar en cuántas de mis amistades menores de 30 años viven fuera de la casa de su familia… bueno, pues me quedo con un número muy bajo. en España, claro. si hago lo mismo en Alemania, por ejemplo, donde mucha gente empieza a tener trabajos para estudiantes, ya desde el instituto, regulados oficialmente por los que perciben cantidades nada despreciables -un par de horas a la semana por unos trescientos euros al mes- y así hasta que terminan sus estudios y ya han tenido varias experiencias laborables. así que a los 18 años, muchas de mis amigas alemanas ya tenían su primer piso compartido y a nadie le parece raro.

si pienso en la gente que conocí en EEUU, la cosa se hace aún más evidente: a los 18 años o te vas a la universidad -lo que en muchos casos quiere decir que has estado ahorrando desde que tenías 10 años, como anda toda moral capitalista- o que no vas a la universidad y te pones a trabajar… y no es demasiado difícil encontrar curro -a secas, sin elegir demasiado- de un día para otro. al menos esa es mi experiencia en California, donde -y esto es un ejemplo de los lujosos, no la norma ni mucho menos- uno de mis más brillantes estudiantes trabajaba un fin de semana al mes haciendo de jardinero “artístico” -él estudiaba relaciones internacionales- y se sacaba 50$ por hora. también es verdad que él es blanco y esas cosas de la raza se nota mucho según con quién y dónde…

el caso es que a los 18 años mucha gente vive a su aire, y por eso cuando llega la crisis les afecta. mientras que en España, por lo que veo, la crisis no está repercutiendo tan fuertemente en la gente joven… porque la cruda realidad es que les afecta vía papá-mamá, entidad que en muchos casos es quien apoya la economía juvenil.

incluso muchos de los que consiguen tener un trabajo a una edad “temprana”, pongamos al terminar los estudios técnicos o universitarios –pfff– siguen viviendo en la casa familiar porque las otras opciones son complicadas, y con eso quiero decir que culturalmente resulta extraño y que los pisos son caros, y más cuándo mucha gente no cree en el alquiler.

así que lo de volver a casa por la crisis no creo que se de demasiado en España, aunque si veo que puede ser un problema en otras latitudes.